Columna de Carlos Adrianzen en Peru 21
Cumplido el primer año de la segunda administración de Alan García Pérez, llegó implacable la hora del primer balance. Quebrando lo usual, no pretenderemos aburrirlo con cifras o gráficos. Solo reflejarían la amalgama de la inercia toledista y los primeros frutos apristas. Nos interesa señalar lo bueno, lo malo y lo feo de las líneas de acción que se han trabajado.
Encontramos que a García no le va tan mal. De mantenerse y perfeccionarse en el tiempo lo bueno, un balance preliminar se dibuja favorable (asumiendo, claro está, que los errores no se profundizarán o que el Congreso no caerá en manos bolivarianas). Y es que los efectos de respetar la estabilidad macro, defender legalmente el orden público, y buscar una mayor apertura comercial y la modernización de la educación pública, pueden cambiar lentamente el panorama económico del país. El Perú se ha visto beneficiado por el ATPDEA y por los precios internacionales en los seis últimos años, pero su clima como destino de inversiones persiste como uno de espanto. Varios TLC cerrados reducirían el alto riesgo de expropiación que aún deprime la inversión y crecimiento.
Lo Bueno
Afán por respetar la ley (manejo de la crisis de Santa Anita, por ejemplo).
Actitud a favor del TLC (a veces sí, a veces no).
Cambio en la política educativa (desmontar el control sutepista y mejorar la carrera magisterial).
Acciones parciales por reforma del Estado (Ley de Silencio Administrativo Positivo, fusión de instituciones redundantes, etc.).
Avances parciales del shock de inversiones (recomponer el gasto burocrático hacia la inversión en servicios públicos y de infraestructura).
Respeto a la institucionalidad en ciertas áreas (directorios del BCR, del Indecopi, etc.).
Lo MALO
Ahorro involuntario (aún inflan un gasto sin reformas, ahorran por error).
Resurgimiento de las empresas públicas (Banco de la Nación, Petroperú, Agrobanco, etc.).
Inercia fiscal y monetaria (estructura tributaria poco lúcida y dólar distorsionado).
Gerencia lenta y temerosa en las concesiones.
Regulación débil y prácticas incipientes de control de precios.
Lo feo
Política laboral (diagnóstico errado: acabar con la tercerización y con los puestos que genera, más la Ley General que tal vez se promulgue).
Política remunerativa (los elevadísimos costos de contar con burócratas baratos).
Falta de brújula (el crecimiento de las economías mixtas es históricamente rezagado).
Síndrome de la piñata (viejo síndrome heredado de la pusilanimidad de la administración toledista).
Pero abundan las causas fundadas de preocupación. Las políticas que configuran los lados malo y feo de la gestión están vivitas y coleando. Su facilidad o carácter popular, así como ignorar los enormes costos que implican, constituye su mayor fortaleza. Por todo esto, el mayor reto de García Pérez -y el de quienes lo acompañan- implica desmontarlas antes de que descarrilen un primer año modestamente auspicioso.
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lunes, 30 de julio de 2007
jueves, 5 de julio de 2007
Voracidad y crecimiento
Columna de Eduardo Morón en El Comercio
Vengo de una familia de cinco hermanos (cuatro hombres con mucho apetito y una mujer) así que los almuerzos siempre fueron una potencial fuente de conflictos. Cómo usted ya sabe a mi me gusta proponerle ejercicios para su sana diversión. Llame a sus hijos más chicos o a sus sobrinos y a sus amigos y siéntelos a la mesa. Una vez que estén todos sentados y con un plato vacío al frente ponga una pizza humeante en el medio bien cortada en pedazos simétricamente iguales. Haga la prueba de no decir absolutamente nada y probablemente una lluvia de brazos se lanzarán al unísono sobre la pizza, cada uno intentará tomar un pedazo y mientras haya pizza para todos no habrá mayor problema que quien le pone primero orégano a su porción o quien repite primero.
A la semana siguiente haga exactamente el mismo ejercicio pero cambie sólo un pequeño detalle del experimento. Esta vez sirva la pizza sin cortarla previamente. ¿Qué cree que pasará esta vez? Los chicos hambrientos y desesperados por naturaleza tendrán que negociar quien hace uso del único cuchillo disponible capaz de servir para repartir la pizza. Por más que alguien tome la iniciativa y empiece a cortar pedazos tratando de aplicar sus conocimientos de geometría para lograr los pedazos más parecidos posibles, esta persona recibirá una lluvia de críticas porque el resto de comensales dudará de su capacidad de repartir de manera justa la pizza en cuestión. Seguramente no faltará alguno que quiera dar un “golpe de estado” y asumir la labor de cortador oficial de la pizza.
La ausencia de reglas claras con respecto a la división de la pizza lleva a situaciones de potencial conflicto. Inclusive, uno podría imaginar un caso en el cual los comensales no se ponen de acuerdo y mientras uno toma el cuchillo otro se apodera de la pizza para evitar que esta caiga en manos de un injusto repartidor de porciones. Poniéndome pesimista la pizza podría terminar volando por los aires en medio de la voracidad de los comensales y la ausencia de un árbitro que ponga freno al desorden y la ausencia de una regla para compartir los beneficios. Al final lo único que se repartirán serán las quejas por haber arruinado la posibilidad de disfrutar una humeante y sabrosa pizza.
Este tipo de problemas parecen haberse desatado como consecuencia de los abundantes recursos financieros que está generando temporalmente la minería en el Perú. Empiezan a haber algunos que cuestionan el tamaño de los sueldos de algunos gerentes de algunas empresas mineras. A otros les parece poco los impuestos a la renta provenientes de las utilidades de las empresas mineras y encima cuestionan que el Estado no recibe nada pues no hay impuestos a las ganancias de capital. Pero los que se llevan el premio son algunos de los presidentes regionales que en lugar de ponerse a trabajar en la forma más eficiente de utilizar los ingentes recursos que están recibiendo amenazan con tomar las minas. ¿A cuantas personas ha detenido el Ministro Alva Castro por bloquear carreteras?
El gobierno acaba de sacar una parte del aporte voluntario minero para dedicarlo al proyecto Crecer. Una vez más el Perú financia gastos permanentes con recursos temporales. La miopía es increíble. Claro, siempre alguien dirá que es mejor gastarlos que verlos sentados en las cuentas de algún banco. Lo cierto es que la pizza está servida, pero si no hay claridad en la forma en que ésta será repartida en el futuro, puede ser que el encargado del delivery ya no quiera venir más por nuestra casa. La voracidad sin instituciones que garanticen reglas básicas termina produciendo un crecimiento menor del que podría darse.
Vengo de una familia de cinco hermanos (cuatro hombres con mucho apetito y una mujer) así que los almuerzos siempre fueron una potencial fuente de conflictos. Cómo usted ya sabe a mi me gusta proponerle ejercicios para su sana diversión. Llame a sus hijos más chicos o a sus sobrinos y a sus amigos y siéntelos a la mesa. Una vez que estén todos sentados y con un plato vacío al frente ponga una pizza humeante en el medio bien cortada en pedazos simétricamente iguales. Haga la prueba de no decir absolutamente nada y probablemente una lluvia de brazos se lanzarán al unísono sobre la pizza, cada uno intentará tomar un pedazo y mientras haya pizza para todos no habrá mayor problema que quien le pone primero orégano a su porción o quien repite primero.
A la semana siguiente haga exactamente el mismo ejercicio pero cambie sólo un pequeño detalle del experimento. Esta vez sirva la pizza sin cortarla previamente. ¿Qué cree que pasará esta vez? Los chicos hambrientos y desesperados por naturaleza tendrán que negociar quien hace uso del único cuchillo disponible capaz de servir para repartir la pizza. Por más que alguien tome la iniciativa y empiece a cortar pedazos tratando de aplicar sus conocimientos de geometría para lograr los pedazos más parecidos posibles, esta persona recibirá una lluvia de críticas porque el resto de comensales dudará de su capacidad de repartir de manera justa la pizza en cuestión. Seguramente no faltará alguno que quiera dar un “golpe de estado” y asumir la labor de cortador oficial de la pizza.
La ausencia de reglas claras con respecto a la división de la pizza lleva a situaciones de potencial conflicto. Inclusive, uno podría imaginar un caso en el cual los comensales no se ponen de acuerdo y mientras uno toma el cuchillo otro se apodera de la pizza para evitar que esta caiga en manos de un injusto repartidor de porciones. Poniéndome pesimista la pizza podría terminar volando por los aires en medio de la voracidad de los comensales y la ausencia de un árbitro que ponga freno al desorden y la ausencia de una regla para compartir los beneficios. Al final lo único que se repartirán serán las quejas por haber arruinado la posibilidad de disfrutar una humeante y sabrosa pizza.
Este tipo de problemas parecen haberse desatado como consecuencia de los abundantes recursos financieros que está generando temporalmente la minería en el Perú. Empiezan a haber algunos que cuestionan el tamaño de los sueldos de algunos gerentes de algunas empresas mineras. A otros les parece poco los impuestos a la renta provenientes de las utilidades de las empresas mineras y encima cuestionan que el Estado no recibe nada pues no hay impuestos a las ganancias de capital. Pero los que se llevan el premio son algunos de los presidentes regionales que en lugar de ponerse a trabajar en la forma más eficiente de utilizar los ingentes recursos que están recibiendo amenazan con tomar las minas. ¿A cuantas personas ha detenido el Ministro Alva Castro por bloquear carreteras?
El gobierno acaba de sacar una parte del aporte voluntario minero para dedicarlo al proyecto Crecer. Una vez más el Perú financia gastos permanentes con recursos temporales. La miopía es increíble. Claro, siempre alguien dirá que es mejor gastarlos que verlos sentados en las cuentas de algún banco. Lo cierto es que la pizza está servida, pero si no hay claridad en la forma en que ésta será repartida en el futuro, puede ser que el encargado del delivery ya no quiera venir más por nuestra casa. La voracidad sin instituciones que garanticen reglas básicas termina produciendo un crecimiento menor del que podría darse.
martes, 3 de julio de 2007
El optimismo y el desarrollo
Columna de Claudia Cooper en Gestión
“Nunca podemos permitirnos un optimismo completo. Si el pesimismo radical es nocivo, estéril, el absoluto optimismo es una ingenuidad peligrosa”.
Esta frase escrita por Jorge Edwards en una artículo de opinión publicado hace una semanas en El Comercio grafica bastante bien los sentimientos encontrados que nos produce la bonanza económica actual tanto peruana como internacional.
El círculo virtuoso de que somos testigos y que nos ha impulsado a muchos y al Gobierno a incrementar nuestros pronósticos de crecimiento, se basa en una expansión económica gracias a una creciente inversión financiada a través del ahorro (tanto externo como interno), a diferencia del periodo expansivo anterior sustentado en el endeudamiento externo tanto privado como público. Este crecimiento viene dándose hasta ahora, sin limitaciones ni cuellos de botella, en gran medida gracias al bajo nivel inicial, especialmente si nos comparamos a nuestros vecinos.
Así, nos encontramos ante una estructura exportadora cargada de minerales cuyos precios no podían ser mejores, generándose estabilidad cambiaria y baja inflación. También gozamos, a diferencia de Chile o Argentina, de una capacidad energética reforzada con Camisea que ha permitido abastecer a una industria con crecimientos superiores al 7%. Por si fuera poco, contamos mercado de capitales listo para aprovechar el contexto global de alta liquidez, que ya llevó los spreads por riesgo crediticio y riesgo cambiario a niveles que difícilmente podrán continuar cayendo. Así, la estabilidad de precios ayudada por la estabilidad cambiara permite al Perú contar con las tasas de interés más bajas de la región, haciendo ya difícil pensar, en un contexto de menor expansión de la liquidez global, que su tendencia de tasas a la baja tiene aún demasiado espacio. Esto especialmente en los instrumentos peruanos donde los spreads crediticios y de mercado así como los ratios bursátiles ya parecen descontar eventos como el grado de inversión y la firma del TLC.
Por otro lado, contamos con un mercado laboral que al ser prominentemente informal, viene generando una oferta infinita de trabajo. Esto se traduce en incremento de salarios reales negativos desde el 2004, lo que abona a favor de la baja inflación, las bajas tasas de interés, etc, etc.
En este especial contexto de virtuosismo macroeconómico ya empiezan a requerirse factores que faciliten las inversiones de mucho más largo plazo y que trasciendan un periodo gubernamental y con rentabilidades menores a las del negocio minero.
En cuanto al TLC hay que ser también responsables y no olvidar que su firma es una condición necesaria pero no suficiente para lograr con éxito convertirlo en el eslabón que requerimos para volvernos una economía sólida y capaz de resistir los embates de un ciclo recesivo mundial. Para bajar a la realidad, es interesante evaluar lo que ocurrió con los países centroamericanos luego que firmaron el CAFTA. Las negociaciones del tratado de libre comercio centroamericano comenzaron en enero de 2003 y se logró acuerdo con El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua el 17 de diciembre de 2003 y con Costa Rica el 25 de enero de 2004. Este último es el único país que no ha aprobado el Tratado debido a la fuerte oposición de algunas fuerzas políticas del país.
Panamá y Costa Rica, que aún no cuentan con el TLC son los países que más inversión extranjera directa (IED) han recibido en el 2005 y 2006 según el último informe de inversión extranjera publicado por la CEPAL. Utilizando datos de este informe vemos que los países que más han visto incrementada su IED en los años 2006 y 2006 respecto al periodo 2002-2004 son Panamá y Costa Rica. En ambos países la IED pasó de representar el 3% del PBI en el periodo 2002-04 a ser el 15.7% y el 7% del mismo respectivamente en los años 2005 y 2006. Y en Colombia ocurrió lo mismo (la IED pasó de 1.3% del PBI a 6.5% entre ambos periodos). No ocurre lo mismo con los países del Cafta. En el Salvador la inversión extranjera se mantuvo estancada en 2.1% y el Guatemala, Honduras y Nicaragua el ratio se mantuvo en niveles bajos y el incremento en el mismo no fue significativo (de 0.4% a 0.9% en el primer caso, de 3.2% a 4.4% en el segundo y de 4.9% a 5.1% en el tercero).
¿La razón? Probablemente factores institucionales, laborales y de competitividad. Uno puede ver que existe cierta relación entre el grado de informalidad laboral y la atracción de inversión extranjera, especialmente la ligada a los tratados de libre comercio donde la formalidad es un requisito para exportar. Así, Colombia Panamá y Costa Rica cuentan con una informalidad de 58%, 48% y 37% respectivamente, mientras que los cuatro ya miembros del Cafta, Nicaragua, Guatemala, Honduras y El Salvador muestran ratios de informalidad mucho más altos (88%, 86%, 80% y 73%). Aquí, el Perú se ubica más cerca del segundo grupo con 71%. ¿Cómo esperamos un TLC hacia adentro e impactos sustanciales de éste sobre nuestra economía, sin sacar al Perú de los últimos lugares en competitividad laboral?
Si analizamos otros aspectos institucionales como cumplimiento a la Ley, corrupción de funcionarios y a indicadores referentes a la continuidad económica como carencia de apoyo a las dictaduras o satisfacción con la economía de mercado se mantiene la misma estructura. Colombia, Costa Rica y Panamá, dentro de una muestra de 18 países latinoamericanos obtienen los puestos 2do. 6to y 7mo, mientras que El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Honduras el 10mo, 12avo, 13avo y 14avo. El Perú, clasifica como 17avo confirmando su debilidad institucional.
Así, parece que es la viabilidad de largo plazo de las reglas de juego lo que va a determinar las inversiones a gran escala y de largo plazo y en sectores no extractivos, siendo el TLC un aliado y no al revés.
Una de las fortalezas fiscales peruanas es la flexibilidad del gasto, el cual no está indexado a ninguna variable, lo hace factible un ajuste fiscal relativamente rápido en caso haya un ajuste en los metales que reduzca drásticamente el impuesto a la renta. Aquí cabe preguntarse si la actual desesperación Gubernamental por gastar a como de lugar y rápido no haga el proceso irreversible y tengamos que decirle adiós a esa flexibilidad… y al grado de inversión. ¿Cuál es el apuro?. En aras de una mayor institucionalidad, lo que conlleva un costo, ¿no es mejor hacer madurar de forma sólida a la inversión pública y no desesperarnos en acelerar un proceso, destruyendo indiscriminadamente (sin crear nuevas mejores) todas las normativas y estructuras existentes, que corre serio riesgo de desencadenar en corrupción e ineficiencia. No vaya a ser que estemos creando un peligro mayor al que queremos resolver, especialmente cuando los vientos empiecen a virar.
“Nunca podemos permitirnos un optimismo completo. Si el pesimismo radical es nocivo, estéril, el absoluto optimismo es una ingenuidad peligrosa”.
Esta frase escrita por Jorge Edwards en una artículo de opinión publicado hace una semanas en El Comercio grafica bastante bien los sentimientos encontrados que nos produce la bonanza económica actual tanto peruana como internacional.
El círculo virtuoso de que somos testigos y que nos ha impulsado a muchos y al Gobierno a incrementar nuestros pronósticos de crecimiento, se basa en una expansión económica gracias a una creciente inversión financiada a través del ahorro (tanto externo como interno), a diferencia del periodo expansivo anterior sustentado en el endeudamiento externo tanto privado como público. Este crecimiento viene dándose hasta ahora, sin limitaciones ni cuellos de botella, en gran medida gracias al bajo nivel inicial, especialmente si nos comparamos a nuestros vecinos.
Así, nos encontramos ante una estructura exportadora cargada de minerales cuyos precios no podían ser mejores, generándose estabilidad cambiaria y baja inflación. También gozamos, a diferencia de Chile o Argentina, de una capacidad energética reforzada con Camisea que ha permitido abastecer a una industria con crecimientos superiores al 7%. Por si fuera poco, contamos mercado de capitales listo para aprovechar el contexto global de alta liquidez, que ya llevó los spreads por riesgo crediticio y riesgo cambiario a niveles que difícilmente podrán continuar cayendo. Así, la estabilidad de precios ayudada por la estabilidad cambiara permite al Perú contar con las tasas de interés más bajas de la región, haciendo ya difícil pensar, en un contexto de menor expansión de la liquidez global, que su tendencia de tasas a la baja tiene aún demasiado espacio. Esto especialmente en los instrumentos peruanos donde los spreads crediticios y de mercado así como los ratios bursátiles ya parecen descontar eventos como el grado de inversión y la firma del TLC.
Por otro lado, contamos con un mercado laboral que al ser prominentemente informal, viene generando una oferta infinita de trabajo. Esto se traduce en incremento de salarios reales negativos desde el 2004, lo que abona a favor de la baja inflación, las bajas tasas de interés, etc, etc.
En este especial contexto de virtuosismo macroeconómico ya empiezan a requerirse factores que faciliten las inversiones de mucho más largo plazo y que trasciendan un periodo gubernamental y con rentabilidades menores a las del negocio minero.
En cuanto al TLC hay que ser también responsables y no olvidar que su firma es una condición necesaria pero no suficiente para lograr con éxito convertirlo en el eslabón que requerimos para volvernos una economía sólida y capaz de resistir los embates de un ciclo recesivo mundial. Para bajar a la realidad, es interesante evaluar lo que ocurrió con los países centroamericanos luego que firmaron el CAFTA. Las negociaciones del tratado de libre comercio centroamericano comenzaron en enero de 2003 y se logró acuerdo con El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua el 17 de diciembre de 2003 y con Costa Rica el 25 de enero de 2004. Este último es el único país que no ha aprobado el Tratado debido a la fuerte oposición de algunas fuerzas políticas del país.
Panamá y Costa Rica, que aún no cuentan con el TLC son los países que más inversión extranjera directa (IED) han recibido en el 2005 y 2006 según el último informe de inversión extranjera publicado por la CEPAL. Utilizando datos de este informe vemos que los países que más han visto incrementada su IED en los años 2006 y 2006 respecto al periodo 2002-2004 son Panamá y Costa Rica. En ambos países la IED pasó de representar el 3% del PBI en el periodo 2002-04 a ser el 15.7% y el 7% del mismo respectivamente en los años 2005 y 2006. Y en Colombia ocurrió lo mismo (la IED pasó de 1.3% del PBI a 6.5% entre ambos periodos). No ocurre lo mismo con los países del Cafta. En el Salvador la inversión extranjera se mantuvo estancada en 2.1% y el Guatemala, Honduras y Nicaragua el ratio se mantuvo en niveles bajos y el incremento en el mismo no fue significativo (de 0.4% a 0.9% en el primer caso, de 3.2% a 4.4% en el segundo y de 4.9% a 5.1% en el tercero).
¿La razón? Probablemente factores institucionales, laborales y de competitividad. Uno puede ver que existe cierta relación entre el grado de informalidad laboral y la atracción de inversión extranjera, especialmente la ligada a los tratados de libre comercio donde la formalidad es un requisito para exportar. Así, Colombia Panamá y Costa Rica cuentan con una informalidad de 58%, 48% y 37% respectivamente, mientras que los cuatro ya miembros del Cafta, Nicaragua, Guatemala, Honduras y El Salvador muestran ratios de informalidad mucho más altos (88%, 86%, 80% y 73%). Aquí, el Perú se ubica más cerca del segundo grupo con 71%. ¿Cómo esperamos un TLC hacia adentro e impactos sustanciales de éste sobre nuestra economía, sin sacar al Perú de los últimos lugares en competitividad laboral?
Si analizamos otros aspectos institucionales como cumplimiento a la Ley, corrupción de funcionarios y a indicadores referentes a la continuidad económica como carencia de apoyo a las dictaduras o satisfacción con la economía de mercado se mantiene la misma estructura. Colombia, Costa Rica y Panamá, dentro de una muestra de 18 países latinoamericanos obtienen los puestos 2do. 6to y 7mo, mientras que El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Honduras el 10mo, 12avo, 13avo y 14avo. El Perú, clasifica como 17avo confirmando su debilidad institucional.
Así, parece que es la viabilidad de largo plazo de las reglas de juego lo que va a determinar las inversiones a gran escala y de largo plazo y en sectores no extractivos, siendo el TLC un aliado y no al revés.
Una de las fortalezas fiscales peruanas es la flexibilidad del gasto, el cual no está indexado a ninguna variable, lo hace factible un ajuste fiscal relativamente rápido en caso haya un ajuste en los metales que reduzca drásticamente el impuesto a la renta. Aquí cabe preguntarse si la actual desesperación Gubernamental por gastar a como de lugar y rápido no haga el proceso irreversible y tengamos que decirle adiós a esa flexibilidad… y al grado de inversión. ¿Cuál es el apuro?. En aras de una mayor institucionalidad, lo que conlleva un costo, ¿no es mejor hacer madurar de forma sólida a la inversión pública y no desesperarnos en acelerar un proceso, destruyendo indiscriminadamente (sin crear nuevas mejores) todas las normativas y estructuras existentes, que corre serio riesgo de desencadenar en corrupción e ineficiencia. No vaya a ser que estemos creando un peligro mayor al que queremos resolver, especialmente cuando los vientos empiecen a virar.
jueves, 7 de junio de 2007
Me encanta cuando un plan se realiza
Columna de Eduardo Morón en El Comercio
Le propongo que haga usted la siguiente prueba, tome un lápiz y papel y escriba en menos de 3 minutos las cinco grandes prioridades de este gobierno. No se desanime si solo logra escribir una o dos yo me quedé exactamente igual. El viernes pasado me invitaron a conversar con los asesores de un grupo político en el Congreso de la República y presentarles mi apreciación sobre el primer año del gobierno del Presidente García. Lo más difícil fue contestar la pregunta: ¿cuáles son las cinco prioridades del actual gobierno?
No sé si es porque el Presidente habla de esto y de aquello y así termina por confundir incluso al más ávido de estar enterado. Quizás el problema sea creer que la suma de cortos plazos es un largo plazo. El gabinete a veces parece más dedicado a responder las urgencias de la coyuntura que a trabajar en lo que quedará luego de que la espuma informativa se desvanezca.
De repente es un problema de comunicación producto de los escándalos de la semana, los cuales terminan por diluir el mensaje central del gobierno. Una semana es un señor que tenía juicios pendientes pero igual lo nombraron viceministro, la siguiente es una señora que ha encontrado la sabiduría en el consejo de las empleadas del hogar, la próxima otra señora que contrata gente pero que esa gente es tan buena gente que le regala su sueldo, y así sucesivamente al extremo que los programas de “ampays” de nuestra TV palidecen en comparación con el espectáculo que viene de la política. Mis colegas columnistas / publicistas sin duda podrían intentar explicar porqué el gobierno comunica tan mal lo que en realidad quiere hacer.
Cuando uno analiza porqué se hacen o se dejan de hacer un conjunto de reformas, o un plan de reformas, típicamente los culpables son: la falta de ideas, la ausencia de voluntad, la inexistencia de un liderazgo que impulse el plan, o la falta de recursos para poder llevar a cabo dichas ideas. Difícilmente diría que se trata de un problema de voluntad pues del Presidente para abajo hay múltiples señales favorables. Tampoco el tema de recursos pareciera ser el que esta vez detiene las cosas. Al menos no en lo que se refiere a recursos financieros. Por ello, las únicas explicaciones que quedan son la falta de recursos humanos, en parte expresada por la falta de liderazgo. El presidente puede ser quien lleve este tema en la agenda política pero no es quien está encargado de la ejecución. El presidente del Consejo de Ministros vive abrumado por los múltiples incendios que debe apagar y algunos de los ministros ajustan sus acciones para ver si siguen saliendo en la foto del próximo 28 de julio. El ministro de Economía y Finanzas quien en otras épocas fue el que lideró este tipo de esfuerzo no termina de olvidarse que ya no es solamente ministro de Finanzas. Al MEF le falta gente si es que ellos quieren asumir este reto. Mientras tanto, al viceministro de Economía lo acaban de desembarcar del Consejo Interministerial de Asuntos Sociales no sé si por falta de ideas o por falta de voluntad de liderar la reforma de los programas sociales.
A costa de sonar muy tío la frase con que he titulado esta columna era muy utilizada en uno de mis programas de TV favoritos. Anibal, el líder de “Los Magníficos”, interpretado por George Peppard, terminaba el show diciéndola luego de que su plan previamente diseñado había funcionado a la perfección. No pretendo ponerme a leer –otra vez- el plan de gobierno del APRA pero ojalá que el presidente García pueda decir eso mismo el 2011 si es que efectivamente el gobierno logra poner en marcha un ambicioso plan de reformas que hasta hoy sigue en los cajones de algún escritorio público.
Le propongo que haga usted la siguiente prueba, tome un lápiz y papel y escriba en menos de 3 minutos las cinco grandes prioridades de este gobierno. No se desanime si solo logra escribir una o dos yo me quedé exactamente igual. El viernes pasado me invitaron a conversar con los asesores de un grupo político en el Congreso de la República y presentarles mi apreciación sobre el primer año del gobierno del Presidente García. Lo más difícil fue contestar la pregunta: ¿cuáles son las cinco prioridades del actual gobierno?
No sé si es porque el Presidente habla de esto y de aquello y así termina por confundir incluso al más ávido de estar enterado. Quizás el problema sea creer que la suma de cortos plazos es un largo plazo. El gabinete a veces parece más dedicado a responder las urgencias de la coyuntura que a trabajar en lo que quedará luego de que la espuma informativa se desvanezca.
De repente es un problema de comunicación producto de los escándalos de la semana, los cuales terminan por diluir el mensaje central del gobierno. Una semana es un señor que tenía juicios pendientes pero igual lo nombraron viceministro, la siguiente es una señora que ha encontrado la sabiduría en el consejo de las empleadas del hogar, la próxima otra señora que contrata gente pero que esa gente es tan buena gente que le regala su sueldo, y así sucesivamente al extremo que los programas de “ampays” de nuestra TV palidecen en comparación con el espectáculo que viene de la política. Mis colegas columnistas / publicistas sin duda podrían intentar explicar porqué el gobierno comunica tan mal lo que en realidad quiere hacer.
Cuando uno analiza porqué se hacen o se dejan de hacer un conjunto de reformas, o un plan de reformas, típicamente los culpables son: la falta de ideas, la ausencia de voluntad, la inexistencia de un liderazgo que impulse el plan, o la falta de recursos para poder llevar a cabo dichas ideas. Difícilmente diría que se trata de un problema de voluntad pues del Presidente para abajo hay múltiples señales favorables. Tampoco el tema de recursos pareciera ser el que esta vez detiene las cosas. Al menos no en lo que se refiere a recursos financieros. Por ello, las únicas explicaciones que quedan son la falta de recursos humanos, en parte expresada por la falta de liderazgo. El presidente puede ser quien lleve este tema en la agenda política pero no es quien está encargado de la ejecución. El presidente del Consejo de Ministros vive abrumado por los múltiples incendios que debe apagar y algunos de los ministros ajustan sus acciones para ver si siguen saliendo en la foto del próximo 28 de julio. El ministro de Economía y Finanzas quien en otras épocas fue el que lideró este tipo de esfuerzo no termina de olvidarse que ya no es solamente ministro de Finanzas. Al MEF le falta gente si es que ellos quieren asumir este reto. Mientras tanto, al viceministro de Economía lo acaban de desembarcar del Consejo Interministerial de Asuntos Sociales no sé si por falta de ideas o por falta de voluntad de liderar la reforma de los programas sociales.
A costa de sonar muy tío la frase con que he titulado esta columna era muy utilizada en uno de mis programas de TV favoritos. Anibal, el líder de “Los Magníficos”, interpretado por George Peppard, terminaba el show diciéndola luego de que su plan previamente diseñado había funcionado a la perfección. No pretendo ponerme a leer –otra vez- el plan de gobierno del APRA pero ojalá que el presidente García pueda decir eso mismo el 2011 si es que efectivamente el gobierno logra poner en marcha un ambicioso plan de reformas que hasta hoy sigue en los cajones de algún escritorio público.
domingo, 3 de junio de 2007
Para seguir con el ciclo expansivo
Columna de Fernando Zavala en Peru 21
En los últimos cinco años y medio el Perú ha acumulado un crecimiento de 48%. Según el último Marco Macroeconómico Multianual (MMM), son 22 trimestres de crecimiento, el periodo expansivo más largo y de menor volatilidad que se recuerde en la historia peruana. Se sustenta en el incremento de la inversión y del consumo privado -solo en 2006 la demanda interna creció 10.6%-, con constantes aumentos de la productividad. Esta oportunidad debe ser aprovechada para continuar con reformas estructurales que permitan expandir este ciclo varios años más. Asimismo, como dice el MMM, la prioridad debe ser reducir la pobreza en 10 puntos en los próximos cinco años. Tema clave será la eficiencia de la inversión social y de la inversión pública regional. Los US$2,000 millones que recibirán los gobiernos sub nacionales por canon y regalías en 2007 -y que no necesariamente se repetirán en el futuro- deben ser invertidos para generar mejores condiciones de vida a la población de menores recursos y condiciones de competitividad.
En los últimos cinco años y medio el Perú ha acumulado un crecimiento de 48%. Según el último Marco Macroeconómico Multianual (MMM), son 22 trimestres de crecimiento, el periodo expansivo más largo y de menor volatilidad que se recuerde en la historia peruana. Se sustenta en el incremento de la inversión y del consumo privado -solo en 2006 la demanda interna creció 10.6%-, con constantes aumentos de la productividad. Esta oportunidad debe ser aprovechada para continuar con reformas estructurales que permitan expandir este ciclo varios años más. Asimismo, como dice el MMM, la prioridad debe ser reducir la pobreza en 10 puntos en los próximos cinco años. Tema clave será la eficiencia de la inversión social y de la inversión pública regional. Los US$2,000 millones que recibirán los gobiernos sub nacionales por canon y regalías en 2007 -y que no necesariamente se repetirán en el futuro- deben ser invertidos para generar mejores condiciones de vida a la población de menores recursos y condiciones de competitividad.
sábado, 28 de abril de 2007
Inversión privada y regiones
Columna de Gianfranco Castagnola en Peru 21
En el primer bimestre, la economía creció en 8.2% respecto del mismo período de 2006. Todos los sectores mostraron un gran dinamismo, menos la minería, cuya producción cayó en casi 5%, en su sétimo mes consecutivo de caída. La extracción de Yanacocha se ha reducido a casi la mitad por el agotamiento de sus reservas. Muchos proyectos mineros -que cumplen con los estándares ambientales exigidos por la ley- están atrasados por oposición de grupos cuyo único interés es frenar la inversión privada. Y algunos presidentes regionales no se dan cuenta de que el desarrollo de sus regiones depende de su capacidad de atraer inversión privada más que de su capacidad de extraerle recursos al Gobierno Central. En un reciente sondeo de Apoyo entre empresarios respecto de la receptividad a la inversión, Lambayeque, La Libertad e Ica recibieron la mejor calificación, en contraste con Cajamarca, Áncash y Puno. Los resultados de estas diferencias están a la vista.
En el primer bimestre, la economía creció en 8.2% respecto del mismo período de 2006. Todos los sectores mostraron un gran dinamismo, menos la minería, cuya producción cayó en casi 5%, en su sétimo mes consecutivo de caída. La extracción de Yanacocha se ha reducido a casi la mitad por el agotamiento de sus reservas. Muchos proyectos mineros -que cumplen con los estándares ambientales exigidos por la ley- están atrasados por oposición de grupos cuyo único interés es frenar la inversión privada. Y algunos presidentes regionales no se dan cuenta de que el desarrollo de sus regiones depende de su capacidad de atraer inversión privada más que de su capacidad de extraerle recursos al Gobierno Central. En un reciente sondeo de Apoyo entre empresarios respecto de la receptividad a la inversión, Lambayeque, La Libertad e Ica recibieron la mejor calificación, en contraste con Cajamarca, Áncash y Puno. Los resultados de estas diferencias están a la vista.
jueves, 19 de abril de 2007
Del otro lado de la ventana
Columna de Eduardo Morón en El Comercio
Cuando manejamos nuestro auto tratamos de enfocar nuestros sentidos para evitar accidentes. Casi sin quererlo observamos una serie de situaciones que pasan a nuestro alrededor casi como llenando las imágenes. Vemos niños mendigando, personas intentando vender el último CD pirata con la música de moda, policías que tragan el humo sin la menor protección, etc. Es difícil ponerse del otro lado de la ventana y pensar en la vida que llevan estas personas. No sabemos si uno de esos niños en efecto es el mejor de su clase en la escuela a pesar que dedica largas horas de la noche a estar en su esquina. O si el señor que nos ofrece el último libro del próximo premio Nóbel ha trabajado antes como profesor de literatura. En fin, siempre es difícil ponerse en los pies del otro.
Empiezo esta columna de esta manera pues tenemos una sensación de historia ya vivida (¿recuerdan la discusión de chorreo?). Los números espectaculares de crecimiento económico siguen llenando titulares, los estimados de utilidades empresariales indican que se incrementarán en más del 30% con respecto a las ya generosas ganancias del 2006. Sin embargo, al costado de dichos titulares empiezan a regresar los de marchas de protesta, las señales de una absoluta incapacidad del gobierno de gastar y mucho menos de hacerlo bien. No es que nos moleste ver vacas circulando en frente a la universidad sino que estos problemas son sólo una continuación de una tendencia que ya vivimos al final del gobierno pasado. Es más, gran parte de la explicación de la votación tan regionalmente distinta estaba atada a la existencia de un boom en la costa mientras que en el resto del país la historia era distinta.
¿Por qué estamos repitiendo este patrón de inversiones privadas sesgado hacia lo urbano y costeño? Sencillamente porque es más rentable y más seguro. Piensen en un inversionista que tiene 10 millones de dólares y tiene que decidir entre un proyecto en Santiago de Chile a 3 horas de vuelo con más de tres frecuencias diarias y otro proyecto mucho más rentable pero que está ubicado en el medio de la sierras de Apurímac a donde cuesta llegar mucho más que el doble de tiempo, y eso cuando el clima lo permite. Mientras para el primer proyecto no hay riesgo alguno de que la población circundante no se sienta a gusto con dicho proyecto, en el otro los riesgos son múltiples. No sólo están limitados a la población sino a la inexistencia de infraestructura básica que haga más barato (y por lo tanto más rentable) el negocio. Si este empresario debe pagar impuestos y además seguridad privada porque la policía allí no llega, o construir caminos porque los que ofrece el Estado no son suficientes entonces lo más probable es que estas zonas seguirán siendo dejadas de lado. El verdadero shock de inversiones hoy es sin duda privado.
¿Puede ese Estado que no tiene capacidad de gestión de sus gastos además promover estas zonas? ¿A través de exoneraciones que queremos por otro lado eliminar? ¿A través de financiamiento que hoy parece sobrar? ¿A través de ¿Debemos seguir confiando en la capacidad redistributiva del Estado y por lo tanto seguir cobrando más impuestos con la esperanza que el gobierno ahora sí quiera mejorar la calidad de su gasto? Frente a estas preguntas a veces nos sentimos del otro lado de la ventana mirando perplejos como la oportunidad de mayor progreso para todos los peruanos se diluye otra vez.
Cuando manejamos nuestro auto tratamos de enfocar nuestros sentidos para evitar accidentes. Casi sin quererlo observamos una serie de situaciones que pasan a nuestro alrededor casi como llenando las imágenes. Vemos niños mendigando, personas intentando vender el último CD pirata con la música de moda, policías que tragan el humo sin la menor protección, etc. Es difícil ponerse del otro lado de la ventana y pensar en la vida que llevan estas personas. No sabemos si uno de esos niños en efecto es el mejor de su clase en la escuela a pesar que dedica largas horas de la noche a estar en su esquina. O si el señor que nos ofrece el último libro del próximo premio Nóbel ha trabajado antes como profesor de literatura. En fin, siempre es difícil ponerse en los pies del otro.
Empiezo esta columna de esta manera pues tenemos una sensación de historia ya vivida (¿recuerdan la discusión de chorreo?). Los números espectaculares de crecimiento económico siguen llenando titulares, los estimados de utilidades empresariales indican que se incrementarán en más del 30% con respecto a las ya generosas ganancias del 2006. Sin embargo, al costado de dichos titulares empiezan a regresar los de marchas de protesta, las señales de una absoluta incapacidad del gobierno de gastar y mucho menos de hacerlo bien. No es que nos moleste ver vacas circulando en frente a la universidad sino que estos problemas son sólo una continuación de una tendencia que ya vivimos al final del gobierno pasado. Es más, gran parte de la explicación de la votación tan regionalmente distinta estaba atada a la existencia de un boom en la costa mientras que en el resto del país la historia era distinta.
¿Por qué estamos repitiendo este patrón de inversiones privadas sesgado hacia lo urbano y costeño? Sencillamente porque es más rentable y más seguro. Piensen en un inversionista que tiene 10 millones de dólares y tiene que decidir entre un proyecto en Santiago de Chile a 3 horas de vuelo con más de tres frecuencias diarias y otro proyecto mucho más rentable pero que está ubicado en el medio de la sierras de Apurímac a donde cuesta llegar mucho más que el doble de tiempo, y eso cuando el clima lo permite. Mientras para el primer proyecto no hay riesgo alguno de que la población circundante no se sienta a gusto con dicho proyecto, en el otro los riesgos son múltiples. No sólo están limitados a la población sino a la inexistencia de infraestructura básica que haga más barato (y por lo tanto más rentable) el negocio. Si este empresario debe pagar impuestos y además seguridad privada porque la policía allí no llega, o construir caminos porque los que ofrece el Estado no son suficientes entonces lo más probable es que estas zonas seguirán siendo dejadas de lado. El verdadero shock de inversiones hoy es sin duda privado.
¿Puede ese Estado que no tiene capacidad de gestión de sus gastos además promover estas zonas? ¿A través de exoneraciones que queremos por otro lado eliminar? ¿A través de financiamiento que hoy parece sobrar? ¿A través de ¿Debemos seguir confiando en la capacidad redistributiva del Estado y por lo tanto seguir cobrando más impuestos con la esperanza que el gobierno ahora sí quiera mejorar la calidad de su gasto? Frente a estas preguntas a veces nos sentimos del otro lado de la ventana mirando perplejos como la oportunidad de mayor progreso para todos los peruanos se diluye otra vez.
martes, 13 de febrero de 2007
Medio año de gobierno: una mirada económica
Columna de Elmer Cuba en Gestión
Han pasado ya seis meses de un segundo gobierno de Alan García. El contexto es otro, muy distinto del que había hace 20 años. Ha caído el muro de Berlín. Los países que más crecen son aquellos con reformas pro mercado y con estados eficientes. Por otro lado, en el Perú, el sector privado es mucho más grande y fuerte que hace 2 décadas, la actividad empresarial del estado es mucho menor y, en general, la economía es mucho más libre que en los 80s. Asimismo, ya no tenemos un terrorismo descontrolado aunque si un grave peligro con el narcotráfico, que no se está combatiendo como se debiera.
En la región latinoamericana algunos países siguen aún políticas populistas que no generarán bienestar a su población en la próxima década. Otros países, por el contrario, presentan mejores políticas económicas y perspectivas de mejoras en los niveles de vida de sus ciudadanos. De un lado, están Venezuela, Bolivia, Ecuador y Argentina, con pronósticos reservados en el mediano plazo. De otro lado, están México, Brasil, Chile y Perú, con pronósticos de mayor dinamismo en el próximo lustro.
En el segundo gobierno de García, la política macroeconómica ha sido entregada a dos economistas profesionales y competentes. Puntos a favor. Sin embargo, es en el terreno de las políticas sociales de alivio a la pobreza en el que el cambio de gobierno se puede hacer notar. A juzgar por los relativamente pocos estudios que existen, los resultados de los programas sociales son bastante modestos.
Hemos aprendido los horrores de la inestabilidad macroeconómica. Ahora estamos aprendiendo sobre las malas políticas sociales.
Dentro de las buenas medidas tomadas en estos primeros seis meses, destacan el énfasis en el dinamismo de la inversión pública de calidad (respetando el SNIP) y la reducción de aranceles. Sin embargo, el anunciado paquete tributario es –hasta ahora- de corto alcance. Aunque en el acuerdo con el FMI se tienen metas más ambiciosas.
Por el lado sectorial, se ha “renegociado” con empresas de gas natural, mineras y la dominante en telecomunicaciones. Se han obtenido ventajas para los pueblos aledaños a las operaciones mineras y gasíferas y –hasta ahora- para los usuarios de las telecomunicaciones.
Lo positivo es que además no se ha detenido el impulso privado en esos sectores. La inversión seguirá boyante en estos mercados. ¿Con Humala se hubiese detenido? ¿Flores hubiese renegociado? Los resultados han sido positivos para el gobierno por los réditos políticos, para la población y para tales empresas, que tienen la oportunidad de legitimarse en la sociedad peruana.
Mención aparte merece el enfrentamiento con el SUTEP. Los exámenes a los maestros, la reducción a las excesivas licencias a sus dirigentes, el trato a la derrama son ejemplos de la autoridad estatal bien manejada. Sin embargo, ese es sólo el primer paso. Se desconocen los demás pasos. ¿Existen?.
Lamentablemente, la debilidad del estado se ha visto reflejada en la incapacidad de manejar proyectos de inversión pública masiva y dinámicamente. Nos referimos a la inversión pública en proyectos de infraestructura y vinculados a la generación de ingresos de los sectores populares y no a la tendencia a empezar grandes proyectos “productivos”, tipo Electroperú, Petroperú y otros. Ello refleja que los músculos de la inversión pública han estado dormidos durante el anterior gobierno.
Es justamente un tema vinculado al Estado el que puede resultar el Talón de Aquiles del actual régimen: la reducción de sueldos a personas altamente calificadas. Y los co-responsables serán todos los ministros que avalaron tal despropósito con sus colegas del sector público.
Si realmente se busca una reforma del Estado, no se comienza con buen pie reduciendo la contraprestación a los que justamente sostienen al Estado. Los remedios no son elegir unos cuantos puestos “intocables”, pues ello dinamitaría toda la pirámide salarial y los mecanismos de sucesión laboral. Cualquier experto en recursos humanos estaría en contra de semejantes medidas.
Este fue realmente un error de política económica, el gran error de estos 180 días. Ojalá los altos funcionarios del Estado (no del gobierno) estén todavía en sus puestos cuando se revierta esta absurda medida.
Otra cosa hubiese sido si se reducía el salario presidencial de 42 mil soles a 21 mil. ¡Me reduzco el sueldo a la mitad!. Se tendrían los mismos beneficios políticos de corto plazo sin los costos económicos de largo plazo en la eficiencia del aparato estatal.
En definitiva, siendo objetivos y al margen de estilos personales, éste es hasta ahora un buen gobierno en lo económico. Pero puede ser mejor y hasta llegar a ser muy bueno. Sin embargo, los cantos de sirena y los acólitos partidarios serán una amenaza permanente para buenas políticas en los próximos cuatro años y medio.
En resumen, los primeros 180 días resultan aprobatorios. La economía seguirá boyante durante 2007 y la pobreza seguirá reduciéndose, ahora que hemos pasado a una meseta de crecimiento de 7% en el periodo 2005-2007.
Han pasado ya seis meses de un segundo gobierno de Alan García. El contexto es otro, muy distinto del que había hace 20 años. Ha caído el muro de Berlín. Los países que más crecen son aquellos con reformas pro mercado y con estados eficientes. Por otro lado, en el Perú, el sector privado es mucho más grande y fuerte que hace 2 décadas, la actividad empresarial del estado es mucho menor y, en general, la economía es mucho más libre que en los 80s. Asimismo, ya no tenemos un terrorismo descontrolado aunque si un grave peligro con el narcotráfico, que no se está combatiendo como se debiera.
En la región latinoamericana algunos países siguen aún políticas populistas que no generarán bienestar a su población en la próxima década. Otros países, por el contrario, presentan mejores políticas económicas y perspectivas de mejoras en los niveles de vida de sus ciudadanos. De un lado, están Venezuela, Bolivia, Ecuador y Argentina, con pronósticos reservados en el mediano plazo. De otro lado, están México, Brasil, Chile y Perú, con pronósticos de mayor dinamismo en el próximo lustro.
En el segundo gobierno de García, la política macroeconómica ha sido entregada a dos economistas profesionales y competentes. Puntos a favor. Sin embargo, es en el terreno de las políticas sociales de alivio a la pobreza en el que el cambio de gobierno se puede hacer notar. A juzgar por los relativamente pocos estudios que existen, los resultados de los programas sociales son bastante modestos.
Hemos aprendido los horrores de la inestabilidad macroeconómica. Ahora estamos aprendiendo sobre las malas políticas sociales.
Dentro de las buenas medidas tomadas en estos primeros seis meses, destacan el énfasis en el dinamismo de la inversión pública de calidad (respetando el SNIP) y la reducción de aranceles. Sin embargo, el anunciado paquete tributario es –hasta ahora- de corto alcance. Aunque en el acuerdo con el FMI se tienen metas más ambiciosas.
Por el lado sectorial, se ha “renegociado” con empresas de gas natural, mineras y la dominante en telecomunicaciones. Se han obtenido ventajas para los pueblos aledaños a las operaciones mineras y gasíferas y –hasta ahora- para los usuarios de las telecomunicaciones.
Lo positivo es que además no se ha detenido el impulso privado en esos sectores. La inversión seguirá boyante en estos mercados. ¿Con Humala se hubiese detenido? ¿Flores hubiese renegociado? Los resultados han sido positivos para el gobierno por los réditos políticos, para la población y para tales empresas, que tienen la oportunidad de legitimarse en la sociedad peruana.
Mención aparte merece el enfrentamiento con el SUTEP. Los exámenes a los maestros, la reducción a las excesivas licencias a sus dirigentes, el trato a la derrama son ejemplos de la autoridad estatal bien manejada. Sin embargo, ese es sólo el primer paso. Se desconocen los demás pasos. ¿Existen?.
Lamentablemente, la debilidad del estado se ha visto reflejada en la incapacidad de manejar proyectos de inversión pública masiva y dinámicamente. Nos referimos a la inversión pública en proyectos de infraestructura y vinculados a la generación de ingresos de los sectores populares y no a la tendencia a empezar grandes proyectos “productivos”, tipo Electroperú, Petroperú y otros. Ello refleja que los músculos de la inversión pública han estado dormidos durante el anterior gobierno.
Es justamente un tema vinculado al Estado el que puede resultar el Talón de Aquiles del actual régimen: la reducción de sueldos a personas altamente calificadas. Y los co-responsables serán todos los ministros que avalaron tal despropósito con sus colegas del sector público.
Si realmente se busca una reforma del Estado, no se comienza con buen pie reduciendo la contraprestación a los que justamente sostienen al Estado. Los remedios no son elegir unos cuantos puestos “intocables”, pues ello dinamitaría toda la pirámide salarial y los mecanismos de sucesión laboral. Cualquier experto en recursos humanos estaría en contra de semejantes medidas.
Este fue realmente un error de política económica, el gran error de estos 180 días. Ojalá los altos funcionarios del Estado (no del gobierno) estén todavía en sus puestos cuando se revierta esta absurda medida.
Otra cosa hubiese sido si se reducía el salario presidencial de 42 mil soles a 21 mil. ¡Me reduzco el sueldo a la mitad!. Se tendrían los mismos beneficios políticos de corto plazo sin los costos económicos de largo plazo en la eficiencia del aparato estatal.
En definitiva, siendo objetivos y al margen de estilos personales, éste es hasta ahora un buen gobierno en lo económico. Pero puede ser mejor y hasta llegar a ser muy bueno. Sin embargo, los cantos de sirena y los acólitos partidarios serán una amenaza permanente para buenas políticas en los próximos cuatro años y medio.
En resumen, los primeros 180 días resultan aprobatorios. La economía seguirá boyante durante 2007 y la pobreza seguirá reduciéndose, ahora que hemos pasado a una meseta de crecimiento de 7% en el periodo 2005-2007.
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