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jueves, 12 de abril de 2007

Faltan las respuestas

Columna de Eduardo Morón en El Comercio

En mi última columna presenté evidencia de que había un tema por explicar cuando se revisaba los indicadores de rentabilidad ajustada por riesgo de los multifondos que administran las AFP. El punto es realmente simple: imagínense que tengo 2 activos disponibles para invertir mi fondo previsional. Uno es muy rentable y riesgoso (fondo 3) y el otro es poco rentable y poco riesgoso (fondo 1). Lo lógico sería que el fondo 2 esté a medio camino. Es decir, no sea ni tan rentable o riesgoso como el fondo 3 pero más rentable y riesgoso que el fondo 1. El problema de las cifras que mostré para febrero de este año es que el fondo 2 es menos rentable que una combinación de los fondos 1 y 3 para igual riesgo en promedio.

Si yo fuera un afiliado que está actualmente en el fondo 2 estaría piteando como tren de sierra. Alguien tiene que explicar que es lo que está pasando. Y ojo que las cuatro AFP están en la misma situación así que nadie se salva de la crítica. Una posible explicación es la que apuntaba la semana pasada: medir el riesgo de mañana mirando eventos pasados es a todas luces incorrecto pero también es lo menos arbitrario. Nadie puede negar que la forma como la SBS ha escogido medir el riesgo es lo más simple posible.

Sin embargo, asumamos que ese no es el problema sino otro. Una primera posibilidad es que la regulación de la SBS y el BCRP hacen que las AFP no puedan tener un manejo eficiente del portafolio de los fondos previsionales. Esta hipótesis sugeriría que dado que el fondo 2 es el más grande, las AFP no tienen capacidad de diversificar los actuales recursos invertidos en dichos fondos porque las reglas de inversión son muy restrictivas.

La segunda posibilidad es que el problema no está en los límites de inversión sino que la oferta de activos financieros en los cuales pueden invertir las AFP son muy limitados y por lo tanto es imposible hacer un manejo eficiente de los fondos previsionales. Es decir, no es que las AFP pequen por no tener lo que se llama un manejo activo de los fondos previsionales sino que no hay en donde más poner los fondos. Digamos que para frenar un incendio sería mejor utilizar baldes pero si lo único que tengo a disposición son vasitos descartables de cumpleaños infantil el resultado va a ser menos eficiente. El problema es que el que se quema en esta historia es el afiliado quien termina con una menor pensión.

Una tercera posibilidad es que este resultado es un efecto no deseado de la estrategia comercial que están siguiendo las AFP. Basta revisar los diarios y uno encontrará que lo que estas instituciones venden es una rentabilidad mayor. El problema es que esta estrategia no sólo deja de comunicar el verdadero sentido de las AFP -otorgar pensiones más altas-, sino que promueve un manejo del portafolio que no necesariamente está en línea con otorgar un balance entre rentabilidad y riesgo a todos los afiliados.

En el Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico hicimos el cálculo para los cinco multifondos chilenos utilizando la metodología de la SBS y nos salió algo muy similar para el mes de febrero de 2007. Si en algo nos diferenciamos de Chile en el tema de AFP es que ellos tienen regulaciones menos estrictas y tienen menos problemas de oferta insuficiente de activos. Habría que preguntarse si esto es pura casualidad pues no encontramos este problema en los multifondos chilenos cuando hicimos el mismo cálculo para otro mes. Las preguntas están planteadas, ahora faltan las respuestas.

lunes, 9 de abril de 2007

Evaluando riesgos futuros mirando el pasado

Columna de Eduardo Morón en El Comercio



Más de alguno de ustedes se le abrirán los ojos de la curiosidad al ver que semana tras semana los titulares que registran una vez más un nuevo record en la Bolsa de Valores. A más de uno le picarán los dedos para sacar los ahorros, vender algún activo que no usan y como se dice animarse a “jugar” a invertir en la Bolsa. Lo cierto es que la Bolsa de Valores de Lima viene mostrando un dinamismo que muy pocos países pueden mostrar, tal vez la bolsa de Vietnam sea una de las pocas que pueda compararse con los rendimientos alcanzados por nuestra bolsa. Luego de que el indice general aumentara más de 150% en el 2006, la bolsa viene acumulando más de 30% de aumento en lo que va del año. Obviamente que frente a esas tasas de rentabilidad más de uno se pone nervioso y está dispuesto a vender el auto, la casa y hasta endeudarse para ser parte de esta fiesta.

Entre los que están más contentos con estos resultados son quienes ante el lanzamiento de los multifondos en las AFP decidieron migrar del fondo 2 al fondo 3. Más de uno a podido prácticamente duplicar su fondo en un poco menos de un año. Así como lo lee. Por ello, muchas personas han decidido migrar algo tarde y muchas otras han empezado a utilizar los aportes voluntarios como una mejor alternativa de inversión.

Frente a estos acontecimientos y con el ánimo de moderar a los que ya estaban empezando a pedir prestado para invertir, la Superintendencia de Banca y Seguros ha empezado el mes pasado a publicar las rentabilidades ajustadas por riesgo de los tres tipos de fondos que ofrecen las AFP. La idea de esta iniciativa es un intento de proveer información útil para los usuarios del sistema privado de pensiones con el fin de que tomen decisiones informadas. Para nadie es un secreto, o al menos no lo debería ser que la mayor rentabilidad típicamente viene acompañada de un mayor riesgo. El gran problema es cómo medir dicho riesgo. He puesto en el gráfico los 12 fondos actualmente disponibles con los datos reportados a febrero de este año por la SBS. Hay varias cosas interesantes que salen de este gráfico.

Primero, como se puede apreciar por ahora se distinguen tres grupos bien claramente definidos. Esto era muy importante para que los multifondos no fueran un fracaso. En segundo lugar aún los 4 fondos tipo 2 se siguen pareciendo demasiado. Señal que necesitan más activos para diferenciarse y realmente competir entre sí. En tercer lugar, los 4 fondos tipo 2 están ofreciendo rentabilidades ajustadas por riesgo que no estarían de acuerdo con la idea de un manejo eficiente del portafolio. Claramente una combinación de fondo 1 y fondo 3 ofrecería una mejor rentabilidad que el actual fondo 2.

Esto hace dudar de la medida de riesgo adoptada por la SBS. Es claro que el riesgo debería medirse en función a lo que pueda pasar en el futuro con el rendimiento de estos fondos. En ese sentido el pasado no tiene porque ser un buen indicador del futuro. Y como resulta muy complejo tener alguna otra medida mi consejo es que usted se haga la siguiente pregunta antes de tomar una decisión al respecto. ¿Cuánto del valor de su portafolio estaría dispuesto a perder al final de un año de inversión? Si su respuesta es menos de 5% entonces váyase al fondo 1, si es 10 quédese en el fondo 2 y si 15 no le da miedo apueste por el fondo 3. Eso sí, en cualquier caso, prenda la vela a su santo. Total, eso no cuesta.

miércoles, 14 de febrero de 2007

El ABC de la Libre Desafiliación

Columna de Carlos Adrianzén

El tema de la libre desafiliación está hoy en el centro del debate. Todos parecen estar convencidos de su conveniencia: políticos, laboralistas, dictadores sindicales y hasta… las víctimas de esta historia. Ésos miles de trabajadores que aportaron bajo el régimen estatal saqueado entre los setenta y noventa. Incluso hoy las víctimas –los trabajadores transferidos compulsivamente a las AFP sin su plata- ven en la desafiliación todo lo que no es: una solución satisfactoria a su drama. En estas líneas, los invito a enfocar los elementos clave de esta historia y a formarse usted mismo una idea clara de lo que pasó.
Primero lo primero. Entre los setentas y noventas los fondos y reservas del sistema solidario estatal desaparecieron. Las causas de esta evaporación habrían sido tres: la erosión real de estos ahorros previsionales en el IPSS por las finanzas inflacionarias prevalecientes entre 1974 y 1992; el recurrente incumplimiento de los aportes de entidades estatales; y la politización y elevada corrupción del manejo del Instituto Peruano de Seguridad Social. Hoy en día, sugestivamente, hasta las estadísticas han virtualmente desaparecido.
Así, a mediados de los noventas el régimen de Alberto Fujimori liquidó el IPSS, desdoblando sus funciones hacia dos entidades, grosso modo una previsional –Oficina de Normalización Previsional- y otra de prestación de servicios de salud (Essalud). Este desdoblamiento tenía una contraindicación. La ONP nació insolvente. El saldo real de lo ahorrado por décadas había sido esquilmado varias veces. Por ello, el gobierno reasignó un volumen limitado de los ingresos por privatizaciones hacia la ONP y dispuso que se redirijan hacia ella sólo los ya jubilados bajo el régimen estatal. Como se conoce hoy, bajo este esquema, las insolvencias previsibles de la ONP serían –y son hoy- cubiertas por los contribuyentes.
La clave de esta historia se descubre cuando recordamos que quienes venían aportando desde hace varias décadas -y que les faltaba poco para jubilarse- fueron lanzados al sistema privado pero… sin su plata. Repito: sin devolverles sus aportes. De hecho, los estrechos criterios por los cuales se asignaban los llamados Bonos de Reconocimiento configuran evidencia de abierta apropiación por parte del Estado Peruano. En buen español, gente que había aportado volúmenes significativos de recursos a lo largo de gran parte de su vida laboral, fue abiertamente despojada, y lanzada compulsivamente a las AFP, por el gobierno peruano. Faltándoles pocos años para jubilarse y dados sus bajos ingresos, las denuncias sobre magras jubilaciones en el sistema privado comenzaron a aflorar.
Es curioso, sobre este punto, descubrir como las críticas –usualmente cargadas de ideología socialista- se enfocan sobre las administradoras privadas y no sobre quienes se apropiaron y licuaron los recursos de los trabajadores.
La llamada libre desafiliación, estimado lector, no señala otra cosa que permitir que los trabajadores que fueron obligatoriamente transferidos a las AFP puedan redirigirse “libremente” hacia la insolvente ONP. Una opción difícil de justificar si anticipamos que el fisco podría mañana enfrentar nuevamente periodos de vacas flacas, en los cuales verosímilmente las pensiones de la ONP se comprimirían en términos reales.
El fondo de esta historia no implica dilucidar tanto si es mejor un sistema privado de capitalización individual versus uno estatal y solidario . Implica preguntarse: ¿cuánto valdrían actualmente los ahorros de estos trabajadores hoy?, ¿por qué estos recursos no fueron con los trabajadores a las AFP?, ¿porque existe tanto afán por olvidar el peor latrocinio de nuestra historia reciente?
Tomar la libre desafiliación como una solución es sólo una pantomima. Esta gente ahorró, fue desvalijada por el Estado Peruano y nadie habla hoy de devolverles sus ahorros o del monto de lo despojado (la Deuda Previsional). Aquí resulta sugerente destacar cómo toda la clase política de estos días -desde Lourdes hasta Ollanta- coincide buscando este pusilánime olvido y vendiendo esta falsa salida (la desafiliación de las AFP) como un asunto de justicia o como la lucha contra las “poderosas” administradoras privadas.
Sí, una pregunta se cae de madura. Una vez calculado el monto de los ahorros “perdidos” por el Estado Peruano: ¿De dónde se sacaría para devolverlos? Una solución lógica y coherente a este problema podría ser el crear un fondo de cumplimiento de la deuda provisional estructurado sobre el íntegro de los ingresos de futuras concesiones, asociaciones público-privadas y otros esquemas de privatización.
Estimado lector: antes que la libre desafiliación hay que calcular el valor actual y devolver lo desvalijado. Hecho esto, los mismos trabajadores –con algún estimado de lo que aportaron- podrán elegir entre ir al sistema previsional privado, manteniendo la propiedad de su plata, o echar ésta al fondo común o solidario que maneja la ONP.

martes, 13 de febrero de 2007

El TC y la libre desafiliación

Una vez más el TC entra a reinterpretar lo que debería estar claro y podría generar una ola de demandas. Según el TC al trabajador le corresponde desafiliarse de una AFP si:
a. Fue engañado ¿Cómo se prueba esto?
b. Tener un trabajo peligroso. OK minería por ejemplo. Pero es una pequeña minoría.
c. Si la persona ya cumplía con los requisitos de jubilación antes de su traslado al SPP. ¿Para ellos no era acaso el proyecto de ley que el Congreso estaba discutiendo?
Veremos que pasa.