Columna de Fernando Zavala en Peru 21
Terminó la campaña de regularización del pago del Impuesto a la Renta (IR) con una recaudación histórica de S/.3,700 millones de más de 540 mil contribuyentes. Con esto, el aporte del IR en el total de pago de impuestos (por encima de 6% del PBI) se acerca a la contribución del IGV (que en 2006 fue de 7.2% del PBI). Sin embargo, aún queda trabajo por hacer para reducir la brecha de incumplimiento tributario. Un caso es la recaudación del IR de personas naturales. La regularización de este grupo fue de S/.135 millones, 16% mayor que la del año anterior. No obstante, este grupo -que comprende a más de 2.6 millones de trabajadores independientes con RUC- aún no tiene una participación importante en la recaudación, a diferencia de otros países. La fiscalización de los servicios independientes debe ser liderada por la Sunat; pero también debe ser un proceso en el que los clientes de estos servicios -consumidores- exijamos a nuestros proveedores boletas o recibos por honorarios que nos aseguren que pagarán impuestos.
domingo, 22 de abril de 2007
sábado, 21 de abril de 2007
Tipo de Cambio
Columna de Gianfranco Castagnola en Peru 21
La apreciación del sol respecto del dólar ha generado preocupación en algunos gremios exportadores, que argumentan que están perdiendo competitividad en los mercados del exterior. Pero el sol no es la única moneda que enfrenta esta situación. El sol se apreció en 8% en los últimos tres años, mientras que el real brasileño lo hizo en 35%, el peso chileno en 27% y el peso colombiano en 20%. Lo relevante es el comportamiento del tipo de cambio multilateral, que es el promedio ponderado de las monedas de los países con los cuales se comercia. Y el sol se ha depreciado respecto de esta canasta en 4% en ese período.
Se pide que las autoridades "hagan algo". El BCR ya ha comprado US$2,285 millones este año y US$10 mil millones entre el 2004 y el 2006. Lo que realmente hay que hacer es abrir más la economía bajando aranceles (¡los hay todavía en 25%!). Curiosamente, este pedido no está en la agenda de los gremios preocupados por el tipo de cambio.
La apreciación del sol respecto del dólar ha generado preocupación en algunos gremios exportadores, que argumentan que están perdiendo competitividad en los mercados del exterior. Pero el sol no es la única moneda que enfrenta esta situación. El sol se apreció en 8% en los últimos tres años, mientras que el real brasileño lo hizo en 35%, el peso chileno en 27% y el peso colombiano en 20%. Lo relevante es el comportamiento del tipo de cambio multilateral, que es el promedio ponderado de las monedas de los países con los cuales se comercia. Y el sol se ha depreciado respecto de esta canasta en 4% en ese período.
Se pide que las autoridades "hagan algo". El BCR ya ha comprado US$2,285 millones este año y US$10 mil millones entre el 2004 y el 2006. Lo que realmente hay que hacer es abrir más la economía bajando aranceles (¡los hay todavía en 25%!). Curiosamente, este pedido no está en la agenda de los gremios preocupados por el tipo de cambio.
jueves, 19 de abril de 2007
Del otro lado de la ventana
Columna de Eduardo Morón en El Comercio
Cuando manejamos nuestro auto tratamos de enfocar nuestros sentidos para evitar accidentes. Casi sin quererlo observamos una serie de situaciones que pasan a nuestro alrededor casi como llenando las imágenes. Vemos niños mendigando, personas intentando vender el último CD pirata con la música de moda, policías que tragan el humo sin la menor protección, etc. Es difícil ponerse del otro lado de la ventana y pensar en la vida que llevan estas personas. No sabemos si uno de esos niños en efecto es el mejor de su clase en la escuela a pesar que dedica largas horas de la noche a estar en su esquina. O si el señor que nos ofrece el último libro del próximo premio Nóbel ha trabajado antes como profesor de literatura. En fin, siempre es difícil ponerse en los pies del otro.
Empiezo esta columna de esta manera pues tenemos una sensación de historia ya vivida (¿recuerdan la discusión de chorreo?). Los números espectaculares de crecimiento económico siguen llenando titulares, los estimados de utilidades empresariales indican que se incrementarán en más del 30% con respecto a las ya generosas ganancias del 2006. Sin embargo, al costado de dichos titulares empiezan a regresar los de marchas de protesta, las señales de una absoluta incapacidad del gobierno de gastar y mucho menos de hacerlo bien. No es que nos moleste ver vacas circulando en frente a la universidad sino que estos problemas son sólo una continuación de una tendencia que ya vivimos al final del gobierno pasado. Es más, gran parte de la explicación de la votación tan regionalmente distinta estaba atada a la existencia de un boom en la costa mientras que en el resto del país la historia era distinta.
¿Por qué estamos repitiendo este patrón de inversiones privadas sesgado hacia lo urbano y costeño? Sencillamente porque es más rentable y más seguro. Piensen en un inversionista que tiene 10 millones de dólares y tiene que decidir entre un proyecto en Santiago de Chile a 3 horas de vuelo con más de tres frecuencias diarias y otro proyecto mucho más rentable pero que está ubicado en el medio de la sierras de Apurímac a donde cuesta llegar mucho más que el doble de tiempo, y eso cuando el clima lo permite. Mientras para el primer proyecto no hay riesgo alguno de que la población circundante no se sienta a gusto con dicho proyecto, en el otro los riesgos son múltiples. No sólo están limitados a la población sino a la inexistencia de infraestructura básica que haga más barato (y por lo tanto más rentable) el negocio. Si este empresario debe pagar impuestos y además seguridad privada porque la policía allí no llega, o construir caminos porque los que ofrece el Estado no son suficientes entonces lo más probable es que estas zonas seguirán siendo dejadas de lado. El verdadero shock de inversiones hoy es sin duda privado.
¿Puede ese Estado que no tiene capacidad de gestión de sus gastos además promover estas zonas? ¿A través de exoneraciones que queremos por otro lado eliminar? ¿A través de financiamiento que hoy parece sobrar? ¿A través de ¿Debemos seguir confiando en la capacidad redistributiva del Estado y por lo tanto seguir cobrando más impuestos con la esperanza que el gobierno ahora sí quiera mejorar la calidad de su gasto? Frente a estas preguntas a veces nos sentimos del otro lado de la ventana mirando perplejos como la oportunidad de mayor progreso para todos los peruanos se diluye otra vez.
Cuando manejamos nuestro auto tratamos de enfocar nuestros sentidos para evitar accidentes. Casi sin quererlo observamos una serie de situaciones que pasan a nuestro alrededor casi como llenando las imágenes. Vemos niños mendigando, personas intentando vender el último CD pirata con la música de moda, policías que tragan el humo sin la menor protección, etc. Es difícil ponerse del otro lado de la ventana y pensar en la vida que llevan estas personas. No sabemos si uno de esos niños en efecto es el mejor de su clase en la escuela a pesar que dedica largas horas de la noche a estar en su esquina. O si el señor que nos ofrece el último libro del próximo premio Nóbel ha trabajado antes como profesor de literatura. En fin, siempre es difícil ponerse en los pies del otro.
Empiezo esta columna de esta manera pues tenemos una sensación de historia ya vivida (¿recuerdan la discusión de chorreo?). Los números espectaculares de crecimiento económico siguen llenando titulares, los estimados de utilidades empresariales indican que se incrementarán en más del 30% con respecto a las ya generosas ganancias del 2006. Sin embargo, al costado de dichos titulares empiezan a regresar los de marchas de protesta, las señales de una absoluta incapacidad del gobierno de gastar y mucho menos de hacerlo bien. No es que nos moleste ver vacas circulando en frente a la universidad sino que estos problemas son sólo una continuación de una tendencia que ya vivimos al final del gobierno pasado. Es más, gran parte de la explicación de la votación tan regionalmente distinta estaba atada a la existencia de un boom en la costa mientras que en el resto del país la historia era distinta.
¿Por qué estamos repitiendo este patrón de inversiones privadas sesgado hacia lo urbano y costeño? Sencillamente porque es más rentable y más seguro. Piensen en un inversionista que tiene 10 millones de dólares y tiene que decidir entre un proyecto en Santiago de Chile a 3 horas de vuelo con más de tres frecuencias diarias y otro proyecto mucho más rentable pero que está ubicado en el medio de la sierras de Apurímac a donde cuesta llegar mucho más que el doble de tiempo, y eso cuando el clima lo permite. Mientras para el primer proyecto no hay riesgo alguno de que la población circundante no se sienta a gusto con dicho proyecto, en el otro los riesgos son múltiples. No sólo están limitados a la población sino a la inexistencia de infraestructura básica que haga más barato (y por lo tanto más rentable) el negocio. Si este empresario debe pagar impuestos y además seguridad privada porque la policía allí no llega, o construir caminos porque los que ofrece el Estado no son suficientes entonces lo más probable es que estas zonas seguirán siendo dejadas de lado. El verdadero shock de inversiones hoy es sin duda privado.
¿Puede ese Estado que no tiene capacidad de gestión de sus gastos además promover estas zonas? ¿A través de exoneraciones que queremos por otro lado eliminar? ¿A través de financiamiento que hoy parece sobrar? ¿A través de ¿Debemos seguir confiando en la capacidad redistributiva del Estado y por lo tanto seguir cobrando más impuestos con la esperanza que el gobierno ahora sí quiera mejorar la calidad de su gasto? Frente a estas preguntas a veces nos sentimos del otro lado de la ventana mirando perplejos como la oportunidad de mayor progreso para todos los peruanos se diluye otra vez.
¿Enfriamiento de la economía norteamericana?
Columna de Aldo Defilippi en Gestión
La crisis bursátil en la China denominada el efecto arroz en la última semana de febrero ha encendido las luces de alarma sobre el funcionamiento de la economía mundial. Es claro que a pesar de que nuestra economía está en crecimiento continuo también podría ser afectada por una crisis de la economía internacional.
Fundamentalmente, analistas económicos realizaron diversos pronósticos sobre un posible enfriamiento económico de la economía norteamericana. En este sentido, el influyente ex presidente de la Reserva Federal de los EE.UU., Alan Greenspan, consideró que existe un tercio de posibilidades que la economía de su país ingresara en un periodo de recesión. Semejante mensaje tuvo que ser rebatido por el actual encargado de la Fed, Ben Bernanke, quien manifestó que “en general, la economía estadounidense se expandirá probablemente a un ritmo moderado este año y el próximo, con un fortalecimiento del crecimiento parejo a la disminución del lastre del mercado inmobiliario". Según los cálculos de la Fed, durante 2007 el Producto Interior Bruto (PIB) de EEUU aumentará entre un 2,5% y un 3%, mientras que en 2008 se espera que los avances sean de entre un 2,75% y un 3%.
Por su parte, la entidad Business Roundtable, asociación que agrupa a los principales ejecutivos de las más importantes empresas –por un total de 10 millones de empleados y $4.5 trillones de ingresos anuales-, publicó una investigación sobre la opinión de los principales CEOs sobre la futura performance de la economía más afluente del mundo. La investigación muestra que los CEOs creen que la economía está creciendo a un ritmo razonable. Las proyecciones para ventas, inversiones y empleo muestran un crecimiento estable sin ningún tipo de aceleración o descenso pronunciado dentro de los próximos seis meses.
Sobre el crecimiento en general de la economía norteamericana, los CEOs han considerado que será de 2.9% sobre el PBI en 2007, ligeramente más optimista que los pronósticos de economistas que consideran que el crecimiento se ubicará en el rango de 2.3 a 2.8%.
Independientemente de los vaticinios de los profesionales de la economía, las crisis económicas y financieras en una era de gran integración económica, pueden provocar desajustes importantes para una economía pequeña como el Perú. Es por ello que el país debe tener una economía sólida que permita evitar o limitar los avatares de las diversas crisis internacionales.
Luego, más allá de las prudentes políticas macroeconómicas adoptadas en los últimos tiempos, el Perú necesita intensificar los esfuerzos para diversificar los mercados de destino de nuestras exportaciones y, al mismo tiempo, afianzar una estrategia de incorporación de valor agregado a la producción nacional destinada al mercado externo. Asimismo, resulta necesario profundizar en la política de promoción de inversiones y la reducción del riesgo país, la misma que deberá apoyarse necesariamente en la estabilidad macroeconómica y jurídica, el desarrollo de infraestructura y la mejora de la seguridad, entre otras tantas labores pendientes
La crisis bursátil en la China denominada el efecto arroz en la última semana de febrero ha encendido las luces de alarma sobre el funcionamiento de la economía mundial. Es claro que a pesar de que nuestra economía está en crecimiento continuo también podría ser afectada por una crisis de la economía internacional.
Fundamentalmente, analistas económicos realizaron diversos pronósticos sobre un posible enfriamiento económico de la economía norteamericana. En este sentido, el influyente ex presidente de la Reserva Federal de los EE.UU., Alan Greenspan, consideró que existe un tercio de posibilidades que la economía de su país ingresara en un periodo de recesión. Semejante mensaje tuvo que ser rebatido por el actual encargado de la Fed, Ben Bernanke, quien manifestó que “en general, la economía estadounidense se expandirá probablemente a un ritmo moderado este año y el próximo, con un fortalecimiento del crecimiento parejo a la disminución del lastre del mercado inmobiliario". Según los cálculos de la Fed, durante 2007 el Producto Interior Bruto (PIB) de EEUU aumentará entre un 2,5% y un 3%, mientras que en 2008 se espera que los avances sean de entre un 2,75% y un 3%.
Por su parte, la entidad Business Roundtable, asociación que agrupa a los principales ejecutivos de las más importantes empresas –por un total de 10 millones de empleados y $4.5 trillones de ingresos anuales-, publicó una investigación sobre la opinión de los principales CEOs sobre la futura performance de la economía más afluente del mundo. La investigación muestra que los CEOs creen que la economía está creciendo a un ritmo razonable. Las proyecciones para ventas, inversiones y empleo muestran un crecimiento estable sin ningún tipo de aceleración o descenso pronunciado dentro de los próximos seis meses.
Sobre el crecimiento en general de la economía norteamericana, los CEOs han considerado que será de 2.9% sobre el PBI en 2007, ligeramente más optimista que los pronósticos de economistas que consideran que el crecimiento se ubicará en el rango de 2.3 a 2.8%.
Independientemente de los vaticinios de los profesionales de la economía, las crisis económicas y financieras en una era de gran integración económica, pueden provocar desajustes importantes para una economía pequeña como el Perú. Es por ello que el país debe tener una economía sólida que permita evitar o limitar los avatares de las diversas crisis internacionales.
Luego, más allá de las prudentes políticas macroeconómicas adoptadas en los últimos tiempos, el Perú necesita intensificar los esfuerzos para diversificar los mercados de destino de nuestras exportaciones y, al mismo tiempo, afianzar una estrategia de incorporación de valor agregado a la producción nacional destinada al mercado externo. Asimismo, resulta necesario profundizar en la política de promoción de inversiones y la reducción del riesgo país, la misma que deberá apoyarse necesariamente en la estabilidad macroeconómica y jurídica, el desarrollo de infraestructura y la mejora de la seguridad, entre otras tantas labores pendientes
Reforma del Estado desde la micro
Columna de Guillermo Díaz en Gestión
En la actualidad la concepción de la Reforma del Estado es impulsada “desde arriba” , es decir dentro de un proceso que comanda el Poder Ejecutivo y donde, por ejemplo, existe un consenso casi unánime sobre el importante rol que juega el gasto público, no solo en términos de su calidad y eficiencia, sino también en relación a su misma ejecución. Y cuando nos referimos al gasto estamos pensando más que en el gasto corriente en el de capital y el social, justamente dos de las partidas, sobretodo la primera, que han sido variables de ajuste cuando los gobiernos, aumentando el gasto corriente, han hecho “esfuerzos” por cumplir las metas fiscales. Si bien lo anterior puede ser historia, el presente no deja de preocupar, por las contradicciones que se observan, cuando existiendo ingentes recursos fiscales, uno aprecia una parálisis en las instituciones del gobierno respecto a autorizaciones de gasto, a raíz de la “famosa” licitación de los patrulleros; y, adicionalmente, cuando las autoridades de una región como Ancash, que cuenta con un presupuesto “envidiable” producto de los sobresalientes resultados de la actividad minera, han impulsado un paro que trae como consecuencia altos costos económicos para la propia región.
Los hechos anteriores se dan en el actual contexto económico que tiene como principales fuerzas motoras, que: (i) las perspectivas de crecimiento para el presente año bordean e incluso, en algunos casos, superan el 7%, como consecuencia de un mayor aporte de la demanda interna que de la externa, es decir se observa una renovada confianza de los inversionistas y consumidores; (ii) los bancos de inversión coinciden en que el Perú es el país con la mayor probabilidad, en la región, en recibir, en los próximos meses, una calificación de grado de inversión; y (iii) la cartera de proyectos de inversión en minería, hidrocarburos y electricidad superan los US$15 mil millones en los próximos 5 años; entre otros.
¿Acaso las autoridades del gobierno, en su mas amplio sentido, central, regional y municipal, no son conscientes de que hoy mas que nunca urge reducir la pobreza, mejorando el gasto social y de infraestructura publica? ¿Qué registrar un superávit fiscal por segundo año consecutivo (tal como se vislumbra) más que ser una buena señal (en este contexto de altos ingresos públicos coincidente con un elevado índice de pobreza) puede ser reflejo de la incapacidad de gastar?. Lo que se requiere hoy en día es que el ciudadano de a pie recupere la confianza en la institución llamada “Gobierno”, que se sienta respaldado y respetado por éste. Como varias veces lo he mencionado a través de esta columna, la confianza del ciudadano en sus instituciones es un determinante clave en la senda de crecimiento futura de un país.
En esta línea, urge que la agenda del gobierno se concrete de manera integral y con plazos establecidos de manera que el ciudadano pueda evaluar su avance, con objetivos de mediano y largo plazo. En el corto plazo se vienen haciendo importantes esfuerzos en educación y los programas sociales, pero, ¿Qué viene mas adelante?. ¿Se está monitoreando la gestión de los gobiernos regionales? ¿y de los municipales?. Ante este panorama, ¿no sería mejor como propone Boza (2006) que se impulse una reforma desde una perspectiva “micro”?. Esta perspectiva lo que hace es rescatar aquellas buenas prácticas al interior del gobierno, para replicarlas a un mayor nivel y que de esta forma empezar a sentar las bases para que la Reforma del Estado se centre la gente y se oriente al ciudadano. Porque si bien la visión “macro” del gobierno presenta cierta ineficiencia e incapacidad para resolver los problemas, hay muchas experiencias a nivel “micro” que deben se rescatadas y replicadas, para lo cual, por ejemplo, el Premio de Buenas Practicas Gubernamentales, impulsado por Ciudadanos al Día (CAD), este año en su tercera edición, se constituye en una espléndida ocasión para reconocer que no todo es malo en el Estado, y que se puede mejorar la gestión pública “desde abajo”.
En suma, si bien no toda la gestión del “gobierno” es tan mala como parece, es cierto que todas las instancias de gobierno tienen la responsabilidad de replicar aquellas experiencias exitosas y desterrar aquellas que no funcionan. La reforma del Estado debe centrarse en el ciudadano, debe hacer que éste recupere la confianza en el Estado en su forma más integral (desde el ámbito municipal, regional y central, hasta los poderes Legislativo y Judicial), elemento indispensable en la senda de crecimiento futuro del país.
En la actualidad la concepción de la Reforma del Estado es impulsada “desde arriba” , es decir dentro de un proceso que comanda el Poder Ejecutivo y donde, por ejemplo, existe un consenso casi unánime sobre el importante rol que juega el gasto público, no solo en términos de su calidad y eficiencia, sino también en relación a su misma ejecución. Y cuando nos referimos al gasto estamos pensando más que en el gasto corriente en el de capital y el social, justamente dos de las partidas, sobretodo la primera, que han sido variables de ajuste cuando los gobiernos, aumentando el gasto corriente, han hecho “esfuerzos” por cumplir las metas fiscales. Si bien lo anterior puede ser historia, el presente no deja de preocupar, por las contradicciones que se observan, cuando existiendo ingentes recursos fiscales, uno aprecia una parálisis en las instituciones del gobierno respecto a autorizaciones de gasto, a raíz de la “famosa” licitación de los patrulleros; y, adicionalmente, cuando las autoridades de una región como Ancash, que cuenta con un presupuesto “envidiable” producto de los sobresalientes resultados de la actividad minera, han impulsado un paro que trae como consecuencia altos costos económicos para la propia región.
Los hechos anteriores se dan en el actual contexto económico que tiene como principales fuerzas motoras, que: (i) las perspectivas de crecimiento para el presente año bordean e incluso, en algunos casos, superan el 7%, como consecuencia de un mayor aporte de la demanda interna que de la externa, es decir se observa una renovada confianza de los inversionistas y consumidores; (ii) los bancos de inversión coinciden en que el Perú es el país con la mayor probabilidad, en la región, en recibir, en los próximos meses, una calificación de grado de inversión; y (iii) la cartera de proyectos de inversión en minería, hidrocarburos y electricidad superan los US$15 mil millones en los próximos 5 años; entre otros.
¿Acaso las autoridades del gobierno, en su mas amplio sentido, central, regional y municipal, no son conscientes de que hoy mas que nunca urge reducir la pobreza, mejorando el gasto social y de infraestructura publica? ¿Qué registrar un superávit fiscal por segundo año consecutivo (tal como se vislumbra) más que ser una buena señal (en este contexto de altos ingresos públicos coincidente con un elevado índice de pobreza) puede ser reflejo de la incapacidad de gastar?. Lo que se requiere hoy en día es que el ciudadano de a pie recupere la confianza en la institución llamada “Gobierno”, que se sienta respaldado y respetado por éste. Como varias veces lo he mencionado a través de esta columna, la confianza del ciudadano en sus instituciones es un determinante clave en la senda de crecimiento futura de un país.
En esta línea, urge que la agenda del gobierno se concrete de manera integral y con plazos establecidos de manera que el ciudadano pueda evaluar su avance, con objetivos de mediano y largo plazo. En el corto plazo se vienen haciendo importantes esfuerzos en educación y los programas sociales, pero, ¿Qué viene mas adelante?. ¿Se está monitoreando la gestión de los gobiernos regionales? ¿y de los municipales?. Ante este panorama, ¿no sería mejor como propone Boza (2006) que se impulse una reforma desde una perspectiva “micro”?. Esta perspectiva lo que hace es rescatar aquellas buenas prácticas al interior del gobierno, para replicarlas a un mayor nivel y que de esta forma empezar a sentar las bases para que la Reforma del Estado se centre la gente y se oriente al ciudadano. Porque si bien la visión “macro” del gobierno presenta cierta ineficiencia e incapacidad para resolver los problemas, hay muchas experiencias a nivel “micro” que deben se rescatadas y replicadas, para lo cual, por ejemplo, el Premio de Buenas Practicas Gubernamentales, impulsado por Ciudadanos al Día (CAD), este año en su tercera edición, se constituye en una espléndida ocasión para reconocer que no todo es malo en el Estado, y que se puede mejorar la gestión pública “desde abajo”.
En suma, si bien no toda la gestión del “gobierno” es tan mala como parece, es cierto que todas las instancias de gobierno tienen la responsabilidad de replicar aquellas experiencias exitosas y desterrar aquellas que no funcionan. La reforma del Estado debe centrarse en el ciudadano, debe hacer que éste recupere la confianza en el Estado en su forma más integral (desde el ámbito municipal, regional y central, hasta los poderes Legislativo y Judicial), elemento indispensable en la senda de crecimiento futuro del país.
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