Columna de Fernando Zavala en Peru 21
Hace algunos meses nos preocupó la evaluación del nivel de aprendizaje de los alumnos en el Perú. Esta semana, el ministro de Educación dio a conocer los resultados de la evaluación a los docentes: 46% no puede realizar cálculos aritméticos simples y el 32% tiene problemas en comprensión de lectura de textos sencillos. Sobre la base de este resultado y de las competencias exigidas se definirá el plan de capacitación necesario para los maestros. Sin embargo, queda pendiente la evaluación del siguiente escalón: ¿Cómo evaluamos a los docentes universitarios o a los docentes de los institutos pedagógicos que fueron los que enseñaron a estos maestros que tuvieron notas desaprobatorias? Y aún mayor el reto: ¿cómo hacemos para que los más de 25,000 maestros que se gradúan año a año no tengan las mismas deficiencias que los actuales? Eso nos lleva a no dejar fuera a las universidades públicas e institutos pedagógicos (más de 380 a nivel nacional) del proceso de reforma educativa que ha anunciado el Gobierno. Quizás debamos empezar por ellos.
domingo, 25 de febrero de 2007
viernes, 23 de febrero de 2007
Ocho por ciento: ¿Carnaval peruano?
Columna de Eduardo Morón en El Comercio
Como señalé meses atrás lo más sorprendente del crecimiento del año pasado no va a ser el 8% registrado por el INEI, sino que el Perú finalmente pasa a tener un nivel de PBI por habitante mayor al record anterior de 1975. Así es. Aunque parezca mentira al Perú le ha tomado 30 años regresar a donde estaba en términos de crecimiento. No voy a dudar del 8.03% que ha publicado el INEI pues no vale la pena, seguro que en el camino lo revisarán cuando convenga. Frente a la impresionante cifra que marca el mayor crecimiento en los últimos 11 años surgen varias inquietudes.
La primera y más obvia es que pedimos que levante la mano quién tuvo la culpa de esto. Somos una pequeña economía abierta al mundo y como tal nuestro crecimiento está determinado -en buena medida- por cómo le va al mundo. La última vez que hice números encontré que alrededor de dos tercios de nuestro crecimiento está explicado por factores externos. Sólo un tercio es fruto de lo que se hace y decide aquí. Los términos de intercambio es un indicador clave que mide cuanto más nos pagan por lo que vendemos neto de cuanto más tenemos que pagar por lo que compramos. Este indicador subió el año pasado en más de 25 por ciento y en más de 40 por ciento en los últimos 3 años. Pero podemos nombrar a Susy Díaz o a Ben Bernanke en el MEF y ese indicador no se moverá ni un centímetro, no depende para nada de lo que hagamos o decidamos localmente.
La segunda es una pregunta para ustedes. ¿Qué tienen de parecido Estonia, Argentina, Latvia, Venezuela, India, China con el Perú? La respuesta es que todas estas economías crecieron más del 8% el 2006. La tercera es más complicada: ¿Y en qué no se parece Perú con esta lista de países? La respuesta es que todos los otros países también crecieron a más de 8% en el 2004 y el 2005, mientras que el Perú no. Es más, si uno mira lo que están haciendo cada uno de estos países va a encontrar enormes diferencias. No es el caso que todos son países que se están beneficiando de un boom de metales, o que todos acaban de hacer profundas reformas.
Mi intención no es aguar el carnaval local del 8 por ciento, el que sienta que hay razones para celebrar que celebre. Sencillamente a veces nos miramos demasiado al ombligo y creemos que los peruanos somos los únicos iluminados o los únicos desafortunados. Lo cierto es que el Perú vive un momento muy favorable por razones fundamentalmente no decididas por nuestras autoridades. Es más, nuestras autoridades parecen empeñadas a creer que el boom seguirá mucho tiempo más y por lo tanto no hay porqué ser tan precavido. Uno de las frases que tengo siempre presente es una del genial escritor Mark Twain. El decía, “cada vez que usted se encuentre del lado de la mayoría es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. Creo que es una frase muy apropiada para estos tiempos de euforia y entusiasmo. Se ha puesto a pensar a partir de qué precio de los minerales las decisiones de inversión privada cambiarán en anticipación de una desaceleración de la economía.
El Perú no debería cometer los mismos errores de antes. Ya hemos tenido recursos extraordinarios y los hemos malgastado. Ya hemos tenido oportunidades y las hemos ignorado. Es importante entender que la prudencia es una virtud que se construye todos los días. Especialmente en los días de abundancia. Es muy difícil en un país con 50 por ciento de familias en situación de pobreza pedir que no se gaste cuando hay recursos. Entendamos que lo que estamos pidiendo es en realidad, evitar reducir nuestra capacidad de gasto para cuando realmente se necesite. Tener una gran proporción de pobres no justifica gastar sin mirar. ¿O usted es de los que creen que el aporte voluntario de los mineros se debería gastar de cualquier manera?
Como señalé meses atrás lo más sorprendente del crecimiento del año pasado no va a ser el 8% registrado por el INEI, sino que el Perú finalmente pasa a tener un nivel de PBI por habitante mayor al record anterior de 1975. Así es. Aunque parezca mentira al Perú le ha tomado 30 años regresar a donde estaba en términos de crecimiento. No voy a dudar del 8.03% que ha publicado el INEI pues no vale la pena, seguro que en el camino lo revisarán cuando convenga. Frente a la impresionante cifra que marca el mayor crecimiento en los últimos 11 años surgen varias inquietudes.
La primera y más obvia es que pedimos que levante la mano quién tuvo la culpa de esto. Somos una pequeña economía abierta al mundo y como tal nuestro crecimiento está determinado -en buena medida- por cómo le va al mundo. La última vez que hice números encontré que alrededor de dos tercios de nuestro crecimiento está explicado por factores externos. Sólo un tercio es fruto de lo que se hace y decide aquí. Los términos de intercambio es un indicador clave que mide cuanto más nos pagan por lo que vendemos neto de cuanto más tenemos que pagar por lo que compramos. Este indicador subió el año pasado en más de 25 por ciento y en más de 40 por ciento en los últimos 3 años. Pero podemos nombrar a Susy Díaz o a Ben Bernanke en el MEF y ese indicador no se moverá ni un centímetro, no depende para nada de lo que hagamos o decidamos localmente.
La segunda es una pregunta para ustedes. ¿Qué tienen de parecido Estonia, Argentina, Latvia, Venezuela, India, China con el Perú? La respuesta es que todas estas economías crecieron más del 8% el 2006. La tercera es más complicada: ¿Y en qué no se parece Perú con esta lista de países? La respuesta es que todos los otros países también crecieron a más de 8% en el 2004 y el 2005, mientras que el Perú no. Es más, si uno mira lo que están haciendo cada uno de estos países va a encontrar enormes diferencias. No es el caso que todos son países que se están beneficiando de un boom de metales, o que todos acaban de hacer profundas reformas.
Mi intención no es aguar el carnaval local del 8 por ciento, el que sienta que hay razones para celebrar que celebre. Sencillamente a veces nos miramos demasiado al ombligo y creemos que los peruanos somos los únicos iluminados o los únicos desafortunados. Lo cierto es que el Perú vive un momento muy favorable por razones fundamentalmente no decididas por nuestras autoridades. Es más, nuestras autoridades parecen empeñadas a creer que el boom seguirá mucho tiempo más y por lo tanto no hay porqué ser tan precavido. Uno de las frases que tengo siempre presente es una del genial escritor Mark Twain. El decía, “cada vez que usted se encuentre del lado de la mayoría es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. Creo que es una frase muy apropiada para estos tiempos de euforia y entusiasmo. Se ha puesto a pensar a partir de qué precio de los minerales las decisiones de inversión privada cambiarán en anticipación de una desaceleración de la economía.
El Perú no debería cometer los mismos errores de antes. Ya hemos tenido recursos extraordinarios y los hemos malgastado. Ya hemos tenido oportunidades y las hemos ignorado. Es importante entender que la prudencia es una virtud que se construye todos los días. Especialmente en los días de abundancia. Es muy difícil en un país con 50 por ciento de familias en situación de pobreza pedir que no se gaste cuando hay recursos. Entendamos que lo que estamos pidiendo es en realidad, evitar reducir nuestra capacidad de gasto para cuando realmente se necesite. Tener una gran proporción de pobres no justifica gastar sin mirar. ¿O usted es de los que creen que el aporte voluntario de los mineros se debería gastar de cualquier manera?
jueves, 22 de febrero de 2007
Adios SNIP, hola corrupcion
Columna de Carlos Adrianzen en Peru 21
El SNIP (Sistema Nacional de Inversión Pública) ha caído en desgracia. Abundan quienes lo quieren borrar del mapa. Pero, ¿qué hace el SNIP para ser tan detestado? Esta institución, cuya construcción ha costado millones de dólares, solo trata de certificarnos que los fondos dirigidos a hacer obra pública se asignen de acuerdo con criterios mínimos de transparencia y costo de oportunidad. Claro, para Fulano -ese congresista sospechosamente apresurado por hacer una carretera donde no pasan más que los camiones de su primo- o para Mengano -ese alcalde curiosamente inquieto por edificar un auditorio enorme (en un pueblito donde no hay posta médica o escuela)- o para Perencejo -ese presidente regional que hizo director a su cuñado (quien resulta negado para hacer un perfil aceptable por el sistema)- el SNIP es una tranca frustrante. Después de todo, tumbárselo o saltárselo es su 'business'. Los proyectos cutreros difícilmente pasan por el SNIP.
El SNIP (Sistema Nacional de Inversión Pública) ha caído en desgracia. Abundan quienes lo quieren borrar del mapa. Pero, ¿qué hace el SNIP para ser tan detestado? Esta institución, cuya construcción ha costado millones de dólares, solo trata de certificarnos que los fondos dirigidos a hacer obra pública se asignen de acuerdo con criterios mínimos de transparencia y costo de oportunidad. Claro, para Fulano -ese congresista sospechosamente apresurado por hacer una carretera donde no pasan más que los camiones de su primo- o para Mengano -ese alcalde curiosamente inquieto por edificar un auditorio enorme (en un pueblito donde no hay posta médica o escuela)- o para Perencejo -ese presidente regional que hizo director a su cuñado (quien resulta negado para hacer un perfil aceptable por el sistema)- el SNIP es una tranca frustrante. Después de todo, tumbárselo o saltárselo es su 'business'. Los proyectos cutreros difícilmente pasan por el SNIP.
Sigamos mirando al mundo
Columna de Fernando Zavala en Peru 21
Si bien no existe consenso entre los académicos más reputados del mundo sobre cuáles son las recetas mágicas para que los países crezcan, sí existe una importante coincidencia en que las naciones con un mayor grado de apertura comercial han crecido más que aquellas que no se abrieron al mundo. En el caso peruano, la apertura comercial ha aumentado pero aun tenemos un camino importante por recorrer. Actualmente, nuestro ratio de apertura comercial es cercano al 45% (exportaciones más importaciones sobre el PBI), aún lejos del promedio de los países con grado de inversión que está por encima del 90%. Un gran avance se dio con el TLC con EE.UU. que está en proceso de aprobarse y con las tratativas con la Comunidad Europea. Esta semana se dieron dos anuncios adicionales: la posibilidad de comenzar a negociar un acuerdo comercial con China y el viaje del viceministro de Comercio a México para reiniciar conversaciones con miras a un Tratado de Libre Comercio con ese país. Tenemos que seguir en esta línea, generando apertura a través de la reducción del nivel arancelario frente al mundo y logrando acuerdos comerciales con nuestros principales socios: logrando una mayor apertura en varios frentes evitamos desvíos de comercio y mejoramos nuestras perspectivas de crecimiento.
Si bien no existe consenso entre los académicos más reputados del mundo sobre cuáles son las recetas mágicas para que los países crezcan, sí existe una importante coincidencia en que las naciones con un mayor grado de apertura comercial han crecido más que aquellas que no se abrieron al mundo. En el caso peruano, la apertura comercial ha aumentado pero aun tenemos un camino importante por recorrer. Actualmente, nuestro ratio de apertura comercial es cercano al 45% (exportaciones más importaciones sobre el PBI), aún lejos del promedio de los países con grado de inversión que está por encima del 90%. Un gran avance se dio con el TLC con EE.UU. que está en proceso de aprobarse y con las tratativas con la Comunidad Europea. Esta semana se dieron dos anuncios adicionales: la posibilidad de comenzar a negociar un acuerdo comercial con China y el viaje del viceministro de Comercio a México para reiniciar conversaciones con miras a un Tratado de Libre Comercio con ese país. Tenemos que seguir en esta línea, generando apertura a través de la reducción del nivel arancelario frente al mundo y logrando acuerdos comerciales con nuestros principales socios: logrando una mayor apertura en varios frentes evitamos desvíos de comercio y mejoramos nuestras perspectivas de crecimiento.
sábado, 17 de febrero de 2007
Lo importante de la demanda
Columna de Aldo Defilippi en Correo
El desarrollo de la oferta exportable tiene un correlato igual de importante: la demanda internacional. Por lo general, en la medida que muchos de los productos que exportamos actualmente son negociados en el mercado global, nuestros exportadores luchan por mejorar sus procesos productivos, incrementar la productividad de sus trabajadores y ajustar sus costos con el fin de poder colocar sus productos a esos precios transados en el ámbito global. De lograrlo, un mundo nuevo se abre ante nuestras expectativas comerciales.
En este contexto, y tal como lo comentamos en la columna pasada, el Perú debe apuntar a diferenciar sus productos para conseguir mejores condiciones de mercado. Es decir, conseguir que una parte de nuestras exportaciones diferencien sus características del resto de la competencia exterior para conseguir precios y condiciones de venta más bondadosos.
Para ello, es necesario armar un plan de exportación que involucre la estimación de la demanda por estos productos diferenciados. Así, pronosticar la demanda, acaso tarea de oráculos, requiere tiempo, esfuerzo y recursos. En este sentido, tenga en cuenta que ningún sistema de información proporciona por sí solo el pronóstico de la demanda, sino que se requieren datos confiables y recursos humanos con conocimientos y habilidades específicas. Por ello, las técnicas para estimar la demanda se deben dejar en manos de expertos. Sin embargo, acá les transmito unas ideas clave que debe tener en cuenta.
El pronóstico de una demanda, por tratarse de un evento a futuro, tiende a estar errado. Así, es claro que cualquier demanda puede ser pronosticada, pero la utilidad del resultado depende de su precisión. Tenga en cuenta que la demanda es lo que el cliente quiere, en el momento y en las cantidades específicas que necesita el mercado. Así, el cliente basa sus decisiones de compra en muchos aspectos, algunos de los cuales ni siquiera él conoce de antemano. De ahí que el pronóstico de la demanda no será lo que queremos que ocurra, sino lo que se estima que pueda ocurrir. Y esa diferencia es importante, ya que no se debe confundir el presupuesto o las metas de ventas (lo que deseamos) con un pronóstico.
De este modo, poder estimar la demanda es fundamental para planear compras, producción, inversiones en mano de obra, equipo e instalaciones. En algunos casos, de manera agregada (familia de productos, grupo de clientes, áreas geográficas, etc.), mientras que en otros de forma desagregada (por número de producto, por clientes, etc.).
Por todo ello, y conforme sofisticamos nuestra oferta exportable, la demanda exigirá ser mejor atendida. Ya estamos en esa tarea, no cedamos.
El desarrollo de la oferta exportable tiene un correlato igual de importante: la demanda internacional. Por lo general, en la medida que muchos de los productos que exportamos actualmente son negociados en el mercado global, nuestros exportadores luchan por mejorar sus procesos productivos, incrementar la productividad de sus trabajadores y ajustar sus costos con el fin de poder colocar sus productos a esos precios transados en el ámbito global. De lograrlo, un mundo nuevo se abre ante nuestras expectativas comerciales.
En este contexto, y tal como lo comentamos en la columna pasada, el Perú debe apuntar a diferenciar sus productos para conseguir mejores condiciones de mercado. Es decir, conseguir que una parte de nuestras exportaciones diferencien sus características del resto de la competencia exterior para conseguir precios y condiciones de venta más bondadosos.
Para ello, es necesario armar un plan de exportación que involucre la estimación de la demanda por estos productos diferenciados. Así, pronosticar la demanda, acaso tarea de oráculos, requiere tiempo, esfuerzo y recursos. En este sentido, tenga en cuenta que ningún sistema de información proporciona por sí solo el pronóstico de la demanda, sino que se requieren datos confiables y recursos humanos con conocimientos y habilidades específicas. Por ello, las técnicas para estimar la demanda se deben dejar en manos de expertos. Sin embargo, acá les transmito unas ideas clave que debe tener en cuenta.
El pronóstico de una demanda, por tratarse de un evento a futuro, tiende a estar errado. Así, es claro que cualquier demanda puede ser pronosticada, pero la utilidad del resultado depende de su precisión. Tenga en cuenta que la demanda es lo que el cliente quiere, en el momento y en las cantidades específicas que necesita el mercado. Así, el cliente basa sus decisiones de compra en muchos aspectos, algunos de los cuales ni siquiera él conoce de antemano. De ahí que el pronóstico de la demanda no será lo que queremos que ocurra, sino lo que se estima que pueda ocurrir. Y esa diferencia es importante, ya que no se debe confundir el presupuesto o las metas de ventas (lo que deseamos) con un pronóstico.
De este modo, poder estimar la demanda es fundamental para planear compras, producción, inversiones en mano de obra, equipo e instalaciones. En algunos casos, de manera agregada (familia de productos, grupo de clientes, áreas geográficas, etc.), mientras que en otros de forma desagregada (por número de producto, por clientes, etc.).
Por todo ello, y conforme sofisticamos nuestra oferta exportable, la demanda exigirá ser mejor atendida. Ya estamos en esa tarea, no cedamos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
