lunes, 11 de junio de 2007

Otro tipo de investigación

Columna de Fernando Zavala en Peru 21

Una vez más (ya van 17 veces) se quiere investigar si en el BCR y en otras instituciones del sector economía existen irregularidades. Los que conocen de administración pública saben que el BCR, seguido del MEF, la Sunat y la SBS son modelos de institución pública a nivel internacional. En los últimos años estas instancias han sido el soporte para llevar adelante importantes reformas y mantener la estabilidad económica. La investigación que se ha planteado en los últimos días sí se debería realizar pero con otro enfoque: averiguar cómo estas instituciones han logrado ser eficientes, cómo han logrado institucionalidad y por qué son reconocidas internacionalmente. Se debería investigar (para aplicarlo al resto de la administración pública) cómo el BCR sigue captando a los mejores economistas del país pagando sueldos por debajo del mercado, averiguar cómo hacen para tener el mayor número de profesionales con grado de doctor y cómo han logrado tener una línea de carrera reteniendo a los mejores. No maltratemos a instituciones que son eficientes y que pueden ser un ejemplo para la reforma del Estado.

sábado, 9 de junio de 2007

La crisis de los reguladores

Columna de Gianfranco Castagnola en Peru 21

Una norma promulgada por el Gobierno, mediante la cual se determina que son los presidentes de los organismos reguladores y no sus directorios quienes nombran a sus gerentes generales, ha provocado la renuncia masiva de miembros de dichos de directorios. Es muy malo que esto suceda. En una economía de mercado, en las actividades que requieren de regulación del Estado es indispensable que esta suerte de "árbitros de las buenas prácticas competitivas" (Osiptel, Osinergmin, Ositran y Sunass) sea independiente del poder político y tome sus decisiones basada fundamentalmente en criterios técnicos. Una práctica saludable es que sus miembros sean nombrados escalonadamente en el tiempo -es decir, cambiando uno cada año o dos años- y, como es usual en el sector privado, que su gerente general sea ratificado por el directorio. No hay ninguna razón para que ello no ocurra en el sector público. Haría bien el Gobierno en rectificar este error.

jueves, 7 de junio de 2007

Me encanta cuando un plan se realiza

Columna de Eduardo Morón en El Comercio

Le propongo que haga usted la siguiente prueba, tome un lápiz y papel y escriba en menos de 3 minutos las cinco grandes prioridades de este gobierno. No se desanime si solo logra escribir una o dos yo me quedé exactamente igual. El viernes pasado me invitaron a conversar con los asesores de un grupo político en el Congreso de la República y presentarles mi apreciación sobre el primer año del gobierno del Presidente García. Lo más difícil fue contestar la pregunta: ¿cuáles son las cinco prioridades del actual gobierno?

No sé si es porque el Presidente habla de esto y de aquello y así termina por confundir incluso al más ávido de estar enterado. Quizás el problema sea creer que la suma de cortos plazos es un largo plazo. El gabinete a veces parece más dedicado a responder las urgencias de la coyuntura que a trabajar en lo que quedará luego de que la espuma informativa se desvanezca.

De repente es un problema de comunicación producto de los escándalos de la semana, los cuales terminan por diluir el mensaje central del gobierno. Una semana es un señor que tenía juicios pendientes pero igual lo nombraron viceministro, la siguiente es una señora que ha encontrado la sabiduría en el consejo de las empleadas del hogar, la próxima otra señora que contrata gente pero que esa gente es tan buena gente que le regala su sueldo, y así sucesivamente al extremo que los programas de “ampays” de nuestra TV palidecen en comparación con el espectáculo que viene de la política. Mis colegas columnistas / publicistas sin duda podrían intentar explicar porqué el gobierno comunica tan mal lo que en realidad quiere hacer.

Cuando uno analiza porqué se hacen o se dejan de hacer un conjunto de reformas, o un plan de reformas, típicamente los culpables son: la falta de ideas, la ausencia de voluntad, la inexistencia de un liderazgo que impulse el plan, o la falta de recursos para poder llevar a cabo dichas ideas. Difícilmente diría que se trata de un problema de voluntad pues del Presidente para abajo hay múltiples señales favorables. Tampoco el tema de recursos pareciera ser el que esta vez detiene las cosas. Al menos no en lo que se refiere a recursos financieros. Por ello, las únicas explicaciones que quedan son la falta de recursos humanos, en parte expresada por la falta de liderazgo. El presidente puede ser quien lleve este tema en la agenda política pero no es quien está encargado de la ejecución. El presidente del Consejo de Ministros vive abrumado por los múltiples incendios que debe apagar y algunos de los ministros ajustan sus acciones para ver si siguen saliendo en la foto del próximo 28 de julio. El ministro de Economía y Finanzas quien en otras épocas fue el que lideró este tipo de esfuerzo no termina de olvidarse que ya no es solamente ministro de Finanzas. Al MEF le falta gente si es que ellos quieren asumir este reto. Mientras tanto, al viceministro de Economía lo acaban de desembarcar del Consejo Interministerial de Asuntos Sociales no sé si por falta de ideas o por falta de voluntad de liderar la reforma de los programas sociales.

A costa de sonar muy tío la frase con que he titulado esta columna era muy utilizada en uno de mis programas de TV favoritos. Anibal, el líder de “Los Magníficos”, interpretado por George Peppard, terminaba el show diciéndola luego de que su plan previamente diseñado había funcionado a la perfección. No pretendo ponerme a leer –otra vez- el plan de gobierno del APRA pero ojalá que el presidente García pueda decir eso mismo el 2011 si es que efectivamente el gobierno logra poner en marcha un ambicioso plan de reformas que hasta hoy sigue en los cajones de algún escritorio público.

domingo, 3 de junio de 2007

Para seguir con el ciclo expansivo

Columna de Fernando Zavala en Peru 21

En los últimos cinco años y medio el Perú ha acumulado un crecimiento de 48%. Según el último Marco Macroeconómico Multianual (MMM), son 22 trimestres de crecimiento, el periodo expansivo más largo y de menor volatilidad que se recuerde en la historia peruana. Se sustenta en el incremento de la inversión y del consumo privado -solo en 2006 la demanda interna creció 10.6%-, con constantes aumentos de la productividad. Esta oportunidad debe ser aprovechada para continuar con reformas estructurales que permitan expandir este ciclo varios años más. Asimismo, como dice el MMM, la prioridad debe ser reducir la pobreza en 10 puntos en los próximos cinco años. Tema clave será la eficiencia de la inversión social y de la inversión pública regional. Los US$2,000 millones que recibirán los gobiernos sub nacionales por canon y regalías en 2007 -y que no necesariamente se repetirán en el futuro- deben ser invertidos para generar mejores condiciones de vida a la población de menores recursos y condiciones de competitividad.

sábado, 2 de junio de 2007

¿Falla el modelo o falla el Estado?

Columna de Gianfranco Castagnola en Peru 21

Si no se produce ningún shock externo, la producción del país continuará creciendo a tasas elevadas en los siguientes tres años. El PBI habrá pasado de US$53 mil millones en 2001 -cuando se inició el ciclo expansivo- a US$120 mil millones en 2009. El PBI per cápita se duplicaría, de US$2,081 a US$4,155. Este crecimiento está siendo liderado principalmente por la inversión que, contrariamente a lo que se sostiene, no está concentrada en la minería o en el gas, sino que abarca la mayoría de sectores productivos, muchos de ellos muy intensivos en generación de empleo. Si no hay cambios sustanciales en las políticas sociales, la pobreza se habrá reducido de 54% a 45%. Si bien se trata de un millón de pobres menos, es un avance insuficiente. El crecimiento sí está produciendo recursos fiscales para combatir la pobreza, pero el Estado no cumple con mejorar la educación, expandir la infraestructura y crear otras condiciones favorables para que los pobres se beneficien del modelo económico.